Aquella Córdoba
LA FERIA DE MAYO DE 1.936
El alcalde de Córdoba, Manuel Sánchez-Badajoz, mostró una gran
preocupación ya desde la sesión del 23 de marzo para que la
feria de mayo de 1936 alcanzase una gran brillantez, para lo
cual se nombró una comisión. El alcalde también visitó al
gobernador civil al objeto de recabar su apoyo, y se dirigió a
las fuerzas vivas de la ciudad para instarlas a colaborar.
El 30 de marzo se reunió la comisión, presidida por el concejal
Francisco Amador Romero (Izquierda Republicana), a la que
asistieron representantes de la fuerzas vivas; hubo sugerencias
respecto a convocar algunos concursos, pedir subvenciones,
celebración de conciertos y competiciones deportivas, etc. Se
trató con un representante de la empresa Escriche en relación
con los espectáculos taurinos y se acordó celebrar adecuadamente
el séptimo centenario de la Reconquista de la ciudad.
El prólogo al ciclo ferial fue el
CONCURSO DE PATIOS, convocado por decreto de la
Alcaldía de 16 de abril. Este concurso llevaba
celebrándose ya varios años. Se presentaron a
concurso diecisiete patios, casi todos
pertenecientes a los barrios de Santa Marina y S.
Lorenzo. Entre el 16 y el 20 de mayo la Comisión de
Ferias y Festejos visitó los patios inscritos, si
bien el día 18 la lluvia impidió esta visita. El día
22 se adjudicaron los premios por la Comisión,
obteniendo el primero, dotado con 500 pesetas, el
patio situado en Mayor de Santa Marina nº 26,
propiedad de Dolores Recio Barrios. La Comisión de
Ferias y Festejos rogó a los dueños de los patios
adornados y que habían sido agraciados con premios
que los mantuviesen abiertos a las visitas durante
la feria, a fin de que pudiesen ser admirados por
los forasteros. El 23 de mayo José Luis Sánchez
Garrido publicó un reportaje en La Voz de Córdoba en
el que clasificaba los patios que había visitado en
tres grupos: “políticos”, “compuestos” y “al
natural”. Al periodista le parecía que el adorno
natural del patio (el patio “al natural”) deben
constituirlo las flores, las macetas y las plantas,
y por eso encontraba extraño que en el concurso
algunos vecinos hubiesen incurrido en “la
descabellada idea de exornarlos con emblemas o
atributos de determinada secta política”.
Cartel Feria Mayo 1936 |
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En su opinión, se había
querido halagar al jurado con estas
ostentaciones, presuponiéndole a éste
determinadas filias y fobias. Tampoco le
gustaban al periodista los patios “compuestos”,
en los que se sobreponen adornos de papel y de
otros tipos. Más expresivo fue en Azul del 5 de
mayo de 1939 cuando, rememorando aquel certamen,
y ya firmando como José Luis de Córdoba,
escribió: “¡Qué de bandera roja, qué de poses
discutiblemente fotogénicas de los líderes en
candelero y hoces y martillos y de amenazadores
¡U.H.P!, nos sorprendieron para nuestro regocijo
en aquellos patios del año 36!”. |
Coincidiendo con la feria se habían programado una
serie de actividades paralelas. El 24 de mayo, a las
tres de la tarde, tuvo lugar en el Instituto
Nacional de Segunda Enseñanza la inauguración de la
EXPOSICIÓN DE BELLAS ARTES por el Subsecretario de
Instrucción Pública, Emilio Baeza Medina, acompañado
de las autoridades locales y provinciales. En vista
del éxito de público obtenido se alargó la muestra
hasta el domingo 31. Ese día, a las doce, tuvo lugar
la clausura por el gobernador civil, que asistió
acompañado de su secretario particular, Benigno
Lacort. También estuvieron presentes los concejales
Rodríguez Aguilar, Melgarejo, Molina y Roldán, así
como el secretario del Instituto de Segunda
Enseñanza, Rafael Vázquez Aroca, y la directora del
Grupo Escolar “Colón”, Rosario Font del Riego. El
secretario del Jurado y organizador de la muestra,
Antonio Sarazá Murcia, pronunció unas palabras y dio
a conocer los nombres de los premiados, que fueron
Pedro Martos en pintura, Francisco Palma en
escultura, Federico Bermúdez en construcción y
Manuel Torres Molina en fotografía. Isaac Usano
Massot, que había sido recomendado a Sánchez-Badajoz
por el diputado por Jaén Antonio Pasagali y Lobo,
hubo de conformarse con una mención honorífica en
pintura.
Córdoba deportiva 27/05//1936 |
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En el Diario de Córdoba del 4 de junio el maestro
nacional y poeta Juan Bernier Luque escribió un
artículo nada complaciente con la calidad de la
exposición, a la que tildó de pueblerina. Decía
que el plazo de publicidad dado a la exposición
había sido corto, por lo que se habían
presentado, “por si acaso”, obras mediocres que
los pintores tenían arrinconadas. También creía
que se había podido producir una desconfianza de
muchos artistas hacia el radicalismo de unas u
otras opiniones de los jurados, a los que
estimarían incapaces de percibir todo aquel
valor que estuviese en contradicción con su
propia concepción artística. |
Apreciaba el poeta
una notable falta de calidad en las obras
presentadas, pinturas que adolecían de un
academicismo rancio y rutinario por desconocimiento
de cualquier otra tendencia, que podría perdonarse
si al menos demostrasen una aceptable técnica en su
ejecución.
Bernier rompió una lanza por el único pintor en el
que encontró originalidad y personalidad de estilo,
un cordobés “gloria aún no manoseada de Córdoba”,
único pintor que encontró actual en aquella
exposición de estilos veteranos. Se refería a Rafael
Botí, aún cuando el periódico lo nombró, por error,
como Fernando Botí. Como siempre, el tiempo puso
cada cosa en su lugar y está claro que Bernier no
andaba descaminado.
Programa de festejos |
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También se ocupó de la
Exposición el diario Guión en su edición del 2
de junio. En un artículo firmado por Antonio de
Baena señalaba que las obras no se habían
numerado y no se habían editado catálogos hasta
el día 29, cuatro días después de abierta al
público. Criticaba la presentación de los
cuadros, colgados en una pared pintada de marrón
totalmente inadecuada a ese fin y pobremente
iluminados.
Terminaba diciendo que quizás el jurado clasificador
tuvo que aceptar obras que nunca debieron ser
admitidas con tal de poder llenar claros. Al día
siguiente publicaba unas notas sobre sus
preferencias, muy en la línea academicista criticada
por Bernier. |
Con el propósito de contribuir al brillo de la feria
el diario Guión convocó el 15 de abril de 1936 un
CONCURSO LITERARIO dotado con cuatro premios, el
mayor de 100 pesetas. Los trabajos fueron
publicándose bajo lema y en el número del 14 de
junio se publicaron los ganadores. El primer premio
recayó en el trabajo “Entre naranjos”, de Luis
Rodríguez Pérez.
En el local de la Cámara de Comercio (Gran Capitán,
35) se celebró la EXPOSICIÓN REGIONAL DE ACEITES,
con importantes premios que se adjudicaron el
viernes 29. Se juzgaron treinta y ocho muestras,
destacando que seis de los once premios concedidos,
el primero y el segundo entre ellos, fueron para
aceites procedentes de Puente Genil.
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Programa de Festejos |
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También se había convocado por
el Ayuntamiento un CONCURSO DE ESCAPARATES
adornados. Almacenes Hierro Aragón, conocidos
como “casa Paco Hierro” y situados en calle
Diario de Córdoba 9-13, obtuvieron el primer y
el tercer premio.
La prensa describe
elogiosamente la composición de los escaparates, que
representaban motivos cordobeses elaborados con
telas de distintos colores, brillos y texturas. El
segundo premio fue adjudicado al establecimiento
Casa Márquez, que montó una reproducción de la
fuente de la Piedra Escrita hecha con artículos de
bisutería. |
Otra actividad paralela a la Feria fue la EXPOSICIÓN
PARA LA PROPAGANDA Y DIFUSIÓN DE LA HIGIENE
COLECTIVA E INDIVIDUAL que el Instituto Provincial
de Higiene, dirigido por el doctor Miguel Benzo,
estableció en el cuerpo central de la Pérgola. En el
stand se exhibieron los planos de ensanche e
higienización de Córdoba, maquetas de los centros de
higiene rural, fotografías, etc.
La MÚSICA también tuvo cabida en aquella edición del
mayo cordobés. La Orquesta Sinfónica de Madrid,
dirigida por el maestro Arbós, celebró conciertos
los días 29 y 30 en la plaza de toros. La noche del
30 también actuó esta orquesta en el salón de actos
del Círculo de la Amistad. Por su parte la Orquesta
Filarmónica “Córdoba” actuó la noche del 30 en el
campamento de los exploradores, y hubo conciertos de
la Banda Municipal en la caseta del Ayuntamiento. La
noche del día 24 el prestigioso Centro Filarmónico
“Eduardo Lucena” ofreció un concierto también en la
caseta municipal.
A las diez y media de la mañana del domingo 24 de
mayo se inauguró el CONCURSO-EXPOSICIÓN DE
AVICULTURA, CUNICULTURA, COLOMBOFILIA, CANICULTURA E
INDUSTRIAS DERIVADAS DE LA GANADERÍA, que se instaló
en la Pérgola y en los jardines del Duque de Rivas
organizado por el inspector provincial de
Veterinaria Mariano Jiménez Ruiz. Al acto asistieron
las autoridades, destacando la prensa que no se
pronunciaron discursos, seguramente porque a las
once debían estar en el Museo de Julio Romero de
Torres para otro acto. La clausura oficial fue el 29
de mayo con la entrega de premios. Presidieron las
autoridades: gobernador civil, Antonio Rodríguez de
León; alcalde, Manuel Sánchez-Badajoz; comandante
militar de la Plaza, coronel Ciriaco Cascajo Ruiz;
presidente de la Audiencia, Antonio Escribano
Codina; fiscal, Bernardino Garzón; director de la
Escuela de Veterinaria, Rafael Castejón, y otros. El
Gran Premio de Honor del Concurso-Exposición,
consistente en la Gran Copa de la Dirección General
de Ganadería e Industrias Pecuarias fue otorgado al
ilustre colombófilo don César Martínez, por su
espléndida colección de palomas presentadas. El acto
terminó a las dos de la tarde con una suelta de
palomas mensajeras.
Presidió los actos de INAUGURACIÓN DE LAS NUEVAS
SALAS del museo de Julio Romero de Torres el
Subsecretario de Instrucción Pública, Emilio Baeza
Medina, que ostentaba la representación del ministro
del Ramo, Francisco Barnés, que había excusado su
asistencia por tener que acompañar al presidente de
la República a la inauguración de la Feria del Libro
de Madrid. Estuvo acompañado de las autoridades
provinciales y locales así como de diversas
representaciones de la sociedad cordobesa.
Pronunciaron palabras de salutación el alcalde y el
gobernador civil, contestadas con un breve discurso
por el señor Baeza Medina. Cerró el acto el famoso
recitador González Marín que declamó composiciones
dedicadas a Julio Romero de Torres. En la
inauguración estuvieron presentes los llamados por
la prensa “expedicionarios sevillanos”, llegados esa
mañana en tren especial desde la ciudad hermana, e
incluso el cuadro del maestro Realito bailó unas
sevillanas en el patio del museo, actuación prevista
para poco después en el Centro Filarmónico Eduardo
Lucena pero que hubo de modificarse por lo apretado
del programa.
A las siete de la tarde de ese mismo día se celebró
en la caseta del Ayuntamiento el CONCURSO Y DESFILE
DE JÓVENES ATAVIADAS A LA ANDALUZA, adjudicándose
los siguientes premios: el primero, dotado con 100
pesetas, a Mercedes Pastor Vázquez; dos segundos
premios de 75 pesetas a Ramona Martínez Infante y a
Gloria Rodríguez Aguilar; y dos terceros premios de
50 pesetas a María Martínez Juárez y Angelita de la
Torre.
El CONCURSO DE MACETAS CON FLORES, con preferencia
de las plantas más propias de Córdoba, otorgó cuatro
premios de veinticinco pesetas y nueve de diez
pesetas.
Los EXPLORADORES cordobeses también participaron en
la feria. Instalaron un campamento entre las puertas
de Hierro y de Almodóvar, donde expusieron sus
trabajos manuales y realizaron demostraciones
escultistas, prácticas de cocina, concursos de
semáforos, etc.
En el programa festivo también se incluían
COMPETICIONES DEPORTIVAS. El 28 de mayo se celebró
una carrera ciclista en la que tomaron la salida
cincuenta y cuatro corredores con un recorrido de
130 kilómetros siguiendo el siguiente itinerario:
Córdoba, Bujalance, Cañete de las Torres, Lopera,
Villa del Río, Montoro, Pedro Abad, El Carpio y
Córdoba. La salida y la meta se establecieron en el
Paseo de la Victoria. El primer premio, dotado con
250 pesetas y copa donada por el gobernador civil,
fue para Pedro Campos, de Vélez Málaga. El primer
cordobés clasificado fue Antonio Sánchez, que entró
en sexto lugar y obtuvo premio de 100 pesetas y copa
del Ayuntamiento. Hubo un accidente en las
proximidades de El Carpio cuando un corredor cayó al
suelo y parte del pelotón tropezó con él. Los
ciclistas lesionados fueron llevados a Córdoba en
coches particulares y curados en la Casa de Socorro.
El 29 de mayo tuvo lugar una carrera pedestre
organizada por la sociedad deportiva Colón F.C.
Comenzó a las nueve de la mañana y se llevó a cabo
sobre un circuito urbano de siete kilómetros con
salida y meta en el Paseo de la Victoria. Los
corredores sevillanos coparon los cuatro primeros
puestos, entrando en primer lugar Francisco Ruiz con
un tiempo de veintidós minutos y doce segundos. El
premio consistió en cien pesetas y una copa regalo
de Sanospirina. El primer cordobés clasificado fue
Rafael Aguilera, que entró en quinto lugar con un
tiempo de veinticuatro minutos y siete segundos
(premiado con siete pesetas). Los premios fueron
entregados por el alcalde Sánchez-Badajoz y los
representantes de la comisión organizadora, Antonio
Alcalá y José Martínez Machuca.
El Ayuntamiento subvencionó también una velada de
boxeo organizada por el Córdoba Boxing Club el
domingo 31 de mayo en su sede de la calle Pérez de
Castro. No hemos encontrado referencias en la prensa
diaria, únicamente el semanario Córdoba Deportiva
anunció y comentó esta velada.
El fútbol no era el espectáculo de masas que es hoy
en día pero ya levantaba pasiones. El 28 de mayo
tuvo lugar en el Stadium América el primero de los
dos partidos concertados entre el Rácing F.C. y el
Oviedo, con victoria de los locales por 2-1. El día
siguiente, y en el mismo escenario, se jugó el
segundo partido, esta vez con resultado favorable a
los visitantes por 0-3. El Oviedo, vencedor del
torneo, se adjudicó la Copa del Ayuntamiento, donada
por la fábrica de cervezas La Mezquita.
El 31 de mayo, a las once y en el mismo campo,
partido entre una selección de la Federación
Cultural Deportiva Obrera del Centro de España y
otra compuesta por jugadores de los clubs no
federados de Córdoba. Los visitantes se adjudicaron
la copa donada por el Ayuntamiento por el tanteo de
2-4.
En la Córdoba de 1936 existían tres teatros -Gran
Teatro, Góngora y Duque de Rivas- además del Coliseo
San Andrés, que había sido inaugurado el año
anterior y donde se podían hacer representaciones en
verano. El TEATRO era un espectáculo más conocido y
popular entonces que ahora, y Córdoba era una etapa
más en las giras que llevaban a cabo las compañías,
que solían llevar en su repertorio varias obras que
representaban en funciones de tarde y noche. Incluso
en el carnaval de ese año ya se habían dado varias
funciones en nuestra ciudad.
Desde el día 23 actuó en el Gran Teatro la compañía
de comedias de Casimiro Ortas, que representó las
obras “¡Qué solo me dejas!”, original de Antonio
Paso y Emilio Sáez, “La niña calamar”, de Jacinto
Capella y José Lucio, la comedia “Seviyiya”, de
Francisco Ramos de Castro y Anselmo G. Carreño, la
comedia en tres actos y un epílogo “María de la O”,
de Valverde, León y Quiroga, “¡Caramba con la
marquesa!”, de Jacinto Capella y José de Lucio y “El
escándalo”, de Muñoz Seca y Pérez Fernández.
Por su parte, el cine Góngora acogió a la compañía
de comedias de Irene López Heredia y Mariano
Asquerino que llevó al escenario “La inglesa
sevillana”, de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero,
“La dama del antifaz” de Charles Mere, “Sueño de
primavera”, de Emilio Hernández Pino, “La escuela de
las princesas” de Jacinto Benavente, “Julieta y
Romeo”, de José María Pemán. “Nuestra Natacha”, de
Alejandro Casona, obtuvo críticas muy favorables a
pesar de la “prevención, justamente explicable en
estos tiempos en que todas las tonterías –y las
monstruosidades- rusas parecen que quieren
aclimatarse en este ruedo español, tan propicio a
todas las sorpresas que vengan de fuera” (Guión de
28 de mayo). La compañía se despidió el día 31 con
la representación, en función doble, de “Los
intereses creados”, de Jacinto Benavente.
Al escenario del Duque de Rivas subió la compañía de
Fifí Morano. Debutó el día 24 con “Dueña y señora”,
de Torrado y Navarro, y siguió con “Caperucita
gris”, de Serrano Anguita, “Yo quiero”, de Carlos
Arniches, “Batalla de rufianes”, de Bartolomé Soler,
“La Plasmatoria”, de Muñoz Seca y Pérez Fernández.
La Voz de Córdoba, celoso guardián de las esencias
republicanas, no deja de anotar la fobia que se
aprecia en estos autores contra las leyes y las
costumbres republicanas. El día 30 hubo un
paréntesis y vino al Duque de Rivas la Compañía de
Arte Andaluz del teatro Fontalba de Madrid, con la
obra “Cante Jondo”, escenificación de doce cuadros
de Julio Romero de Torres original de Portillo y
Palacios, y en el que actuaba el gran guitarrista
Ramón Montoya. La compañía se despidió el domingo 31
con la misma obra en función doble. Las funciones de
esta compañía terminaban con actuaciones del
recitador González Marín.
Días después, fuera del ciclo ferial, se presentó en
este local la compañía de comedias Osete Espinosa
con nuevas representaciones de “Nuestra Natacha”.
Los TOROS, la entonces indiscutida e indiscutible
fiesta nacional, no podían faltar en la feria (véase
el artículo “La fiesta de los toros en Córdoba en
1936” en esta misma sección).
Aunque no se puede considerar como una actividad
vinculada a la feria sí hay que destacar el homenaje
que el domingo 24 se tributó al director de la
Escuela de Veterinaria, Rafael Castejón y Martínez
de Arizala, por parte de la Asociación provincial de
Veterinarios de Córdoba. Ocuparon la presidencia
destacados miembros de las distintas ramas de la
Sanidad cordobesa. El homenajeado recibió un
artístico pergamino que recogía su nombramiento como
presidente honorario de la Asociación. Los oradores
elogiaron sus facetas de veterinario, escritor,
arabista y arqueólogo, así como la gran labor que
llevaba a cabo como figura señera de la Veterinaria
española.
En cuanto a la FERIA propiamente dicha, La Voz de
Córdoba nos da noticia de las casetas instaladas: la
de la Peña de Triana, de sevillanos residentes en
Córdoba, que acogió al cuadro del maestro Realito el
día 26; la del Montepío de Empleados Mercantiles,
así como la de los ferroviarios, juventud comunista,
Hércules C.F., Ateneo Escolar Veterinario, la de la
castiza peña “Los 99”, etc, destacando los bailes y
fiestas que en ellas se celebraban. El Ayuntamiento
también había convocado un concurso para premiar las
mejores casetas. El primer premio recayó en la de
“Los 99”, el segundo fue para la del Montepío de
Empleados Mercantiles y el tercero para la de los
vecinos de barrio de la Huerta de la Reina, que
habían montado una reproducción de la torre de la
Malmuerta. La Comisión de Festejos decidió sobre la
marcha ampliar el concurso con dos premios más con
el fin de estimular para el futuro el montaje de
casetas. El cuarto lo consiguió la peña “Amigos del
Arte” que también recurrió al casticismo con una
réplica de la puerta de Almodóvar, mientras que el
quinto fue para la Agrupación de Mujeres
Antifascistas de Córdoba.
Para facilitar la asistencia a la feria se
establecieron servicios especiales de taxis, así
como de trenes desde Córdoba hasta Palma del Río y
Espeluy.
La iluminación especial abarcaba la feria
propiamente dicha, así como la calle Concepción y
las avenidas del Gran Capitán y Canalejas. También
se alumbró con reflectores especiales la torre de S.
Nicolás.
La feria se abrió a las siete de la mañana del
domingo 24 de mayo con una diana a cargo de la Banda
Municipal de Música, acompañada de la de cornetas y
tambores de la Cruz Roja y la del Hospicio. Hicieron
un recorrido por diversas calles que terminó en el
real de la feria, donde, a continuación, se
prendieron unos fuegos japoneses con cohetes que al
estallar dispersaban juguetes, con el consiguiente
entusiasmo de la chiquillería. En los llanos de
Vista Alegre se instaló la FERIA DE GANADO, con
menor afluencia que en años anteriores según la
prensa, que detallaba los precios que se pagaban por
los diversos animales.
La Banda de Música no terminó su labor tras la
diana, pues a las nueve de la mañana se desplazó a
la estación para el recibimiento de los
excursionistas sevillanos, que en número aproximado
de unos mil llegaron en un tren especial. Desde allí
se formó una cabalgata encabezada por caballistas,
entre los que destacaba el rejoneador Antonio
Cañero.
El lunes 25, a las nueve y media de la mañana se
efectuó el cambio de los nombres de la Plaza del
Corazón de María y de las calles de María
Auxiliadora y de los Frailes por los de Plaza de
Asturias y calles del 16 de Febrero y de Luis Sirval,
respectivamente (véase el artículo “Nombres
políticos de las calles de Córdoba”, de Juan Galán,
en la sección “Colaboraciones” de esta página). Al
acto se le quiso dar la mayor solemnidad, con
presencia de la Banda de Música. Asistió el
Ayuntamiento bajo mazas presidido por el teniente de
alcalde Antonio Gómez Morchón, en representación del
alcalde. El gobernador civil delegó, a su vez, en el
secretario del Gobierno Civil, Benigno Lacort. Gómez
Morchón dirigió la palabra al numeroso público
asistente, haciendo un canto a la fecha del 16 de
febrero y a “los héroes de Asturias”.
Por la noche tuvo lugar una función de fuegos
artificiales en los llanos de Vista Alegre.
La tensión política que se vivía en toda España no
quedó ausente de la feria, que registró varios
INCIDENTES. La Asociación de Mujeres Antifascistas
tenía previsto salir a postular con sus afiliadas
uniformadas, cosa que el gobernador civil prohibió
terminantemente con el fin de evitar molestias a los
forasteros y probables incidentes, diciéndoles que
lo dejasen “para otro día cualquiera”. La Voz de
Córdoba del día 26 informaba de la detención por dar
gritos de “viva el fascio” de Manuel Cruz Bujalance,
José García de la Puerta, León Torrellas Calzadilla,
Antonio Cerrato Cabrera (que había mordido a un tal
Francisco Zurita), Ramón Povedano Roldán, Máximo
López López, Antonio Díaz Ruiz y Antonio Jiménez del
Rayo. Pero según Guión los gritos habían sido vivas
a España, aunque también habían quemado una corbata
roja con el emblema de la hoz y el martillo. En Azul
del 4 de diciembre de 1936 Manuel Enríquez Romá
aclaró que los falangistas les cortaron las corbatas
rojas a unos comunistas.
Del enrarecimiento del ambiente se aprovechaban
incluso los delincuentes; cuando el día 27 uno de
éstos, apodado “El Duende”, iba a ser detenido
comenzó a gritar que le estaba maltratando un
fascista, costando gran trabajo al policía darse a
conocer como tal ante el enfurecido corrillo de
gente que se arremolinó en torno a ambos.
Según relata José Luis de Córdoba -testigo
privilegiado- en un suplemento sobre la feria que
publicó el diario “Córdoba” el 23 de mayo de 1993
también surgió un incidente entre los integrantes de
la peña “Los 99” y los asistentes a una caseta
colindante, instalada por miembros del Partido
Comunista.
La prensa se hizo eco del asunto de los caramelos
explosivos. Al parecer, se vendían unos caramelos
procedentes de Logroño que tenían en su interior una
carga que los hacía explotar al arrojarlos con
fuerza al suelo; los que no explotaban tenían una
sorpresa. Pero el niño Francisco Duarte Fernández
desconocía estas cualidades de los caramelos que le
vendió Emilio Peña Pozo “Mosquetones”, por lo que al
morder uno de los caramelos se produjo una explosión
que le causó lesiones en la boca. El vendedor fue
detenido y el género decomisado. El gobernador civil
puso los hechos en conocimiento de la Dirección
General de Seguridad ante el peligro que entrañaba
ese producto destinado a los niños.
Otro suceso tuvo lugar el 28 de mayo, cuando se
desprendió una barquilla de un columpio y resultaron
heridos Camila Alcaide Ruiz y José Romá Polonio.
También en la feria un mono mordió en un dedo a
Antonio Cerrillo Meléndez. El 1 de junio ocurrió una
desgracia cuando el niño de 7 años Fernando Torres
Domínguez falleció asfixiado al tragarse un pito de
goma que sus padres le compraron en la feria.
El gobernador civil impuso una multa de 100 pesetas
al dueño de la caseta “La Favorita”, instalada en la
feria, por exhibir mujeres desnudas. El señor
Rodríguez de León ya había advertido en una de sus
charlas con los periodistas antes del ciclo ferial
que sería inflexible en estos asuntos. En el citado
suplemento sobre la feria en el diario “Córdoba”
Manuel Encinas recordaba la existencia de estas
casetas.
También fueron detenidos numerosos rateros y
personas que practicaban juegos prohibidos, y fueron
denunciados robos de animales en la exposición.
La feria terminó con la anunciada “función de fuegos
artificiales estilo valenciano con un final
espectacular”, construidos por los pirotécnicos
cordobeses Manuel García Díez y Rafael Laguna. Según
Diario de Córdoba este final fue un toro de fuego
que recorrió el Paseo de la Victoria, pero Guión
describe un castillete coronado con una bandera
tricolor, una estrella roja y la hoz y el martillo.
El Defensor de Córdoba también hace una leve alusión
a la exhibición de simbología comunista en los
fuegos.
En este ciclo ferial se tuvieron atenciones
especiales con los niños acogidos en los
establecimientos benéficos, tanto provinciales como
municipales. El 30 de mayo fueron obsequiados con
una buñolada y una comida en la caseta de la Peña de
Triana servida por bellas señoritas, entre ellas
Lolita Cobos, la flamante “Miss Montepío”, y Adelina
Sánchez-Badajoz, hija del alcalde. Asistieron las
autoridades y en el menú se incluyó carne de los
toros lidiados, donada a petición del Ayuntamiento
por el empresario de la plaza, Sr. Escriche. El acto
terminó con la interpretación del Himno de Riego a
cargo de la Banda del Hospicio. El lunes 1 de junio
tuvo lugar una función infantil especial en la plaza
de toros, a la que asistieron los niños de las
escuelas nacionales y los acogidos en el Hospicio.
Hubo suelta de globos, desfile de los exploradores,
partidos de fútbol entre niños y una actuación del
Circo Ferroni. Todavía el miércoles 3 de junio la
caseta de la famosa peña “Los 99” organizó en su
caseta una merienda para los niños del Hospicio. Las
autoridades no faltaron al evento, y el acto resultó
muy animado con interpretación de sevillanas.
Pero este año la feria tuvo un epílogo especial el
martes 2 de junio. En 1936 se cumplían 700 años de
la Reconquista de Córdoba por Fernando III el Santo.
Para conmemorar el evento se organizó una CABALGATA
HISTÓRICA que salió a las siete de la tarde del
cuartel del Marrubial –prácticamente desocupado a
raíz de la reforma Azaña- para subir hacia el centro
de la ciudad por Ronda del Marrubial, avenida del
Obispo Pérez Muñoz y Campo de la Merced. Desfilaron
figurantes vestidos de soldados de todas las épocas,
personajes históricos o alegóricos, aunque Guión,
siempre hipercrítico, se ocupó de señalar que “San
Fernando reconquistó Córdoba. El único que no figura
en la Cabalgata es San Fernando”. La prensa fue
unánime al felicitar al delegado provincial de
Turismo, Antonio Sarazá Murcia, encargado de la
organización del evento por la Comisión de Festejos.
En la sesión municipal del 3 de junio el alcalde
propuso que constara en acta la satisfacción del
Concejo por la magnífica actuación de la Comisión de
Ferias y Festejos, especialmente de su presidente,
Agapito de la Cruz López de Robles (que había
sustituido en el Ayuntamiento a su correligionario
Francisco Amador tras la crisis abierta en Izquierda
Republicana en abril de 1936), y del señor Melgarejo.
Se acordó así, haciendo extensiva la felicitación a
los funcionarios señores José Ferrer Torderá y
Celestino Fidalgo por la colaboración prestada a la
citada Comisión.
Guión, en su número del 24 de junio, comenzó a pedir
que se publicasen las cuentas de la feria,
censurando que dos concejales hubieran cobrado como
guardas del recinto ferial. En la sesión municipal
del 1 de junio el concejal Francisco Padilla Serrano
pidió que para la próxima sesión se presentase la
cuenta de los gastos ocasionados con motivo de la
feria. El presidente de la Comisión, Agapito de la
Cruz, respondió que si no se había rendido aún era
porque quedaban algunas partidas por abonar.
La Comisión presentó la memoria de sus actividades
con fecha 9 de julio de 1936. En dicha memoria hizo
notar que la suscripción entre industriales,
comerciantes y fuerzas vivas había aumentado en un
80% con respecto al año anterior “gracias a la
constancia en el requerimiento y a la comprensión de
las clases que en definitiva iban a resultar más
favorecidas”. También manifestaba que se había
marcado como objetivo el que todas las clases
sociales de la ciudad pudieran participar en los
festejos, y había confeccionado los carteles de los
mismos en base a que fueran populares y que el
dinero que se invirtiese en ellos quedase en la
ciudad redundando en beneficio del comercio y de la
industria locales.
A continuación la memoria pasaba a describir las
actividades realizadas. Al llegar al concurso de
jóvenes ataviadas a la andaluza insinuaba que la
participación no había sido todo lo alta que hubiese
sido de desear, pero que “al dejar antiguos
prejuicios nuestras bellas paisanas, será en años
sucesivos de mucha mayor importancia”.
Otro aspecto que destacaba la memoria fue que “se
tuvo en cuenta para toda clase de trabajos favorecer
a los obreros de la localidad”. A los obreros
afectos al Frente Popular, habría que añadir, puesto
que, además del hecho comprobado de que dos
concejales trabajaron como guardas de la feria, se
observan en las cuentas nombres de obreros que
también figuran en los listados de parados que los
sindicatos y partidos de izquierdas enviaron al
Ayuntamiento en abril de 1936 para buscarles
colocación en las obras municipales. En la
confección de lonas y cortinas se benefició
claramente a la Asociación de Mujeres Antifascistas,
según se aprecia en los listados nominales de
jornales pagados por este concepto.
La memoria comparaba los gastos de la feria de 1936
con los de 1935, y ponía de manifiesto una mayor
austeridad que redundaba en mayor eficacia. Los
concejales hacían gala de la transparencia de la
gestión por cuanto en su actividad habían estado
acompañados por los señores Enrique Romero de
Torres, Antonio del Pozo Yusta y Antonio de la Torre
como representantes de las fuerzas vivas locales. La
presencia de estos señores y el asesoramiento de los
periodistas locales que cubrían la información
municipal habrían garantizado la imparcialidad en
los fallos de los concursos.
Finalizaba la memoria con el capítulo de
agradecimientos a personas, instituciones y al
pueblo de Córdoba. Hacía mención expresa de aquellos
funcionarios municipales que habían participado en
los trabajos referentes a la feria.
El depositario de fondos del municipio, Manuel
Montijano, elevó finalmente las cuentas el 11 de
julio, las cuales fueron aprobadas en la sesión de
la Comisión Gestora del 13 de julio. Según estas
cuentas, la feria se financió con el presupuesto
municipal y con lo recaudado mediante suscripción
entre diversas entidades locales, comerciantes, etc.
Se recaudaron mediante suscripción un total de
16.507,55 pesetas procedentes de 152 donativos. Esta
cantidad se invirtió de la siguiente forma:
- Al empresario de la plaza de toros, Sr. Escriche,
10.000 pesetas como subvención para los espectáculos
taurinos.
- Al maestro Realito, 200 pesetas por la actuación
de su grupo bolero.
- A la Sección Deportiva de la Unión de
Dependientes, 1.000 pesetas para subvencionar un
partido de fútbol contra una selección de Madrid.
- Al Rácing F.C., 4.000 pesetas como subvención para
dos partidos contra el Oviedo.
- A Rafael Sánchez, 500 pesetas para la organización
de un espectáculo de boxeo.
- A Federico Bermúdez Ron, de Málaga, 250 pesetas
como premio a su proyecto de casa barata presentado
en la Exposición de Bellas Artes.
- La cantidad se cuadró al céntimo mediante dos
partidas adjudicadas a Enrique Obregón por importe
de 264,15 y 293,40 pesetas para publicidad de la
feria en prensa y emisoras de radio de otras
localidades. (El Sol de Madrid de 23-05-1936
presenta su página 6 íntegramente dedicada a
Córdoba, con artículos elogiosos para la labor de
Ayuntamiento, Diputación Provincial y Gobierno
Civil).
De los fondos municipales se libraron 60.646,20
pesetas que se gastaron según se detalla:
|
CONCEPTO |
PESETAS |
|
Publicidad y propaganda |
9.793,25 |
|
Cabalgata de gigantes y cabezudos |
410,98 |
|
Replanteo y limpieza de la feria e instalación
de casetas y corrales |
12.021,05 |
|
Concurso de casetas |
3.025,00 |
|
Expedición sevillana |
1.205,45 |
|
Concurso de patios |
1.691,60 |
|
Concurso de escaparates |
508,50 |
|
Exposición de avicultura, cunicultura, etc |
4.674,25 |
|
Exposición de Bellas Artes |
4.000,00 |
|
Festival infantil |
1.671,85 |
|
Concurso de jóvenes ataviadas a la andaluza |
468,63 |
|
Carrera pedestre |
250,00 |
|
Carrera ciclista |
2.410,06 |
|
Conciertos Orquesta Sinfónica de Madrid |
9.389,95 |
|
Fuegos de artificio |
4.000,00 |
|
Concurso de macetas con flores |
196,13 |
|
Comida a los acogidos en centros benéficos |
175,10 |
|
Remuneración por horas extraordinarias |
3.925,60 |
|
Gastos varios |
828,80 |
En los gastos de publicidad y
propaganda destacan las 2.000 pesetas que cobró el autor
del cartel anunciador, Manuel León Astruc, y las
cantidades percibidas por diversos periodistas locales
por su labor de difusión de la feria. La mayor cantidad
le correspondió a Manuel Alonso, que a las 600 pesetas
percibidas por su trabajo en La Voz de Córdoba añadió
otras 200 por el artículo altamente laudatorio para la
labor municipal que apareció en El Sol de Madrid del
23-05-1936. Juan Herrera, de Diario de Córdoba, y Manuel
García Prieto recibieron, respectivamente, 600 y 200
pesetas. A Manuel García Casas, antiguo redactor de El
Sur y futuro director del efímero semanario La Tribuna,
le correspondieron 150 pesetas, aunque para entonces,
que sepamos, no desarrollaba labor periodística y
trabajaba en el Negociado de Estadística del
Ayuntamiento. El Defensor de Córdoba y Guión quedaron
fuera del reparto.
Al examinar el concepto “Personal ocupado en la
guardería de casetas y corrales”, dentro del epígrafe
“Replanteo y limpieza de la feria” se puede comprobar
que la denuncia del diario Guión del 24 de junio era
cierta. En efecto, los concejales Rafael Villar Expósito
y José Roldán Osuna estuvieron trabajando como guardas,
por lo que devengaron 26 jornales. El vigilante de
Arbitrios José Mesa Cobos también trabajó colocando
sillas en la plaza de toros para los conciertos y en el
desfile de gigantes y cabezudos. También se observa una
cierta esplendidez a la hora de recompensar horas
extraordinarias de personal municipal, ya que gran parte
de este personal no aparece entre los mencionados en el
capítulo de agradecimientos de la memoria.
Como hemos visto, la feria de 1936 constituyó un éxito y
proporcionó múltiples diversiones en aquella Córdoba de
apenas 120.000 habitantes. Ya no habría otra hasta
1.939. |