EL COMBATE DE CERRO MURIANO Y LA FOTO DE ROBERT CAPA

La foto de Robert Capa “Muerte de un miliciano” es, probablemente, la imagen más famosa de la guerra civil española y una de las más importantes del fotoperiodismo de todos los tiempos. Capa tomó la foto el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano, apenas a 15 km al norte de Córdoba, y fue publicada por primera vez por la revista francesa Vu. A lo largo de los años se debatió mucho sobre la autenticidad de la foto, pero ha sido en los últimos tiempos cuando la controversia se ha hecho más virulenta a raíz de la supuesta identificación del hombre de la foto como Federico Borrell García, llamado “Taíno”. Borrell era un miliciano anarquista de Alcoy (Alicante) y, efectivamente, murió ese día en Cerro Muriano, lo que ha sido considerado por muchas personas como prueba irrefutable de la autenticidad de la foto.

Sin embargo, otras muchas personas siguen dudando de la veracidad de la foto. Entre éstos debemos citar en primer lugar al fotógrafo y crítico de fotografía italiano Luca Pagni, que ha reunido una gran cantidad de información en su página www.photographers.it/articoli/cd_capa/index.html. Hugo Doménech Fabregat, de la Universidad Jaime I de Castellón, ha publicado un interesante artículo en la página www.analisisfotografia.uji.es. También hay que destacar a Demetrio E. Brisset Martín, que ha publicado artículos en el número 21 de la revista Gazeta de Antropología, que se puede ver en la dirección www.ugr.es, y en el número 95 de la revista La Aventura de la Historia. Por último, José María Hernansáez firma el artículo que apareció en el número 73/74 de la Revista Española de Historia Militar relativo a este tema. En general, se basan en el estudio directo de la foto sin tener demasiado en cuenta el contexto en que fue hecha ni los acontecimientos de aquel día.

Por mi parte, soy partidario de abordar el problema con otro enfoque. Creo que lo fundamental es intentar fijar el lugar y la hora en que se hizo la foto y tratar de seguir las vicisitudes de los presuntos protagonistas de la misma, Capa y Borrell, el día 5 de septiembre de 1936. Antes de seguir con la foto sería conveniente saber algo del combate de Cerro Muriano para situarnos adecuadamente. Los sublevados se hicieron con el control de Córdoba la misma tarde del 18 de julio, pero la ciudad quedó casi aislada y con unas fuerzas exiguas que apenas bastaban para su defensa. La resistencia se organizó, fundamentalmente, en los alrededores del puente de Alcolea, que había demostrado ser la llave de Córdoba en 1808 y 1868. En la dirección de Cerro Muriano se estableció una posición defensiva en el arroyo de Pedroches y una posición avanzada en el apeadero de Los Pradillos, apenas a 5 km de Córdoba.

El Gobierno organizó una columna  con fuerzas regulares pertenecientes a la 3ª División Orgánica y milicias de Levante que, al mando del general D. José Miaja Menant, llegó a la provincia de Córdoba el 28 de julio de 1936.

Al fondo el Cerro de la Coja
Museo del Cobre, antiguo cuartel de la Guardia Civil

  Miaja estableció su cuartel general en Montoro y el 4 de agosto realizó un pequeño ataque de tanteo contra Las Cumbres, posición avanzada de los nacionales entre Alcolea y El Carpio. Por razones desconocidas, pero que han dado lugar a todo tipo de hipótesis, Miaja desistió del ataque a Córdoba y se desvió para tomar Adamuz y subir al Valle de los Pedroches.

El día 15 de agosto tomó Pozoblanco y liquidó la rebelión en el Valle, perdiendo once preciosos días que permitieron a los nacionales no solo reforzar Córdoba sino, también, tomar Antequera, Bobadilla, Loja y Archidona con importantes consecuencias, y ello con fuerzas extraídas, en parte, del frente de Córdoba.

Miaja volvió al valle del Guadalquivir para atacar Córdoba con cinco columnas. El esfuerzo más importante correría a cargo de las columnas que tenían previsto atacar el Puente Mocho desde Villafranca y la torre de la Calahorra desde la carretera de Granada. Estas direcciones de ataque  obligaban al paso de ríos, maniobra considerada de las más difíciles en el arte militar. Francisco Moreno Gómez se extraña, acertadamente en mi opinión, de que Miaja no aprovechase su posición ventajosa en el norte para atacar Córdoba desde las alturas de la Sierra. El ataque, previsto para el 20 de agosto, fue un fracaso debido a la descoordinación en el bando republicano, la tenaz resistencia de los artilleros del 1º Pesado en el Puente Mocho y a la decisiva actuación de la aviación nacional.

Desde la dirección de Cerro Muriano el ataque apenas revistió importancia. El apeadero de los Pradillos hubo de ser abandonado por su pequeña guarnición (fuerzas de Infantería del Batallón “Gran Capitán”) que se refugió en la inmediata finca de “La Concepción”, edificio dominado desde las alturas circundantes pero mucho más sólido para la defensa. Allí consiguieron aguantar un sitio de 36 horas sufriendo dos bajas mortales. En los días siguientes los republicanos tomaron posiciones más retrasadas en el vértice Torreárboles y loma de las Malagueñas.

A su vuelta de Antequera el general Varela decidió eliminar el peligro que para la ciudad representaba la presencia republicana en la Sierra. Para ello atacó Cerro Muriano el 5 de septiembre con tres columnas. La llamada columna del centro, con el propio Varela al frente atacó de frente siguiendo la carretera de Almadén. Una segunda columna, la de la izquierda, al mando del comandante Sagrado subió a las Ermitas y de allí al Lagar de la Cruz, lugar situado en tierra de nadie donde los milicianos solían esperar de noche a los evadidos de Córdoba. Después de dejar una pequeña guarnición de requetés en esta zona progresó lentamente por la Conejera y Camino Viejo de Obejo (la actual carretera de los Villares) para amenazar el flanco derecho republicano. Varela reservó sus mejores fuerzas, Regulares a pie y a caballo al mando del coronel Sáenz de Buruaga, para atacar por la derecha partiendo desde Alcolea en marcha nocturna (columna de la derecha).

La columna del centro progresó lentamente para adecuar su avance con el de la columna de la derecha, detenida por la resistencia republicana. En la tarde del día 5 se produjeron los combates más violentos, magníficamente relatados por un testigo presencial, Franz Borkenau, en su libro “El reñidero español”. La aviación nacional mantuvo una presencia constante sobre el cielo de Cerro Muriano; los Breguets basados en el aeródromo de Córdoba hicieron no menos de 21 vuelos de reconocimiento y bombardeo, incluso las avionetas de reconocimiento pilotadas por Osborne y Vázquez Sagastizábal cargaron una bomba de 50 kg en cada una de las cuatro salidas que hicieron. Aunque por las pobres características de estos aviones no podemos pensar en bombardeos muy intensos y efectivos, no cabe duda que esa constante presencia unida a la ausencia de la aviación propia tuvo que pesar en el ánimo de los combatientes republicanos.

Los republicanos consiguieron mantener sus posiciones el día 5, pero en la mañana del 6 los Regulares subieron por el camino de los Pañeros y atacaron con ímpetu provocando el pánico y la huída de los milicianos. Los soldados regulares republicanos, probablemente del Regimiento de Infantería “Tarifa”, de Alicante, sí aguantaron hasta el final, que nos relata la prensa cordobesa de esos días: “Un grupo de regulares copó una trinchera enemiga ocupada por unos cincuenta soldados de infantería, imponiéndoles un castigo ejemplar” (Diario de Córdoba de 08-09-1936). Aparte de diverso armamento se capturó un tren, bastantes máquinas de coser y un telescopio de Marina.

En cuanto a bajas, los nacionales reconocieron 10 muertos propios, entre ellos un soldado del Batallón del “Gran Capitán”, Rafael Gallardo Valera,  enterrado en el cementerio de San Rafael, pero ignoramos la identidad de los otros 9. Según la prensa cordobesa los muertos republicanos fueron unos 120, de los que entre 50 y 60 debieron ser los fusilados al caer prisioneros. Detalla que entre los muertos republicanos había un teniente de infantería, varios sargentos y muchos soldados, procedentes de Alcoy, Cartagena, Almería y Murcia. El Diario de Córdoba del día 8 de septiembre informa del discurso del general Varela en el balcón del Ayuntamiento la noche del día 6, en el que dijo que los oficiales enemigos “fueron muertos por traidores a la Patria”. De los caídos republicanos sólo se conoce el nombre de Borrell y el del teniente de Infantería Germán Muñoz Giner, del Regimiento “Tarifa”, muerto el 5 de septiembre y enterrado en el campo de batalla según consta en el Registro Civil de Córdoba. Varios muertos republicanos del día 5 fueron enterrados en el cementerio de Villaharta, por lo que este es posible que allí se encuentren los restos de “Taíno”. Los restos de los muertos el día 6 deben continuar en el fondo de una vieja trinchera.

En los días siguientes los nacionales consolidaron sus posiciones, que fueron atacadas por la aviación republicana, dedicada a bombardear Córdoba los días 5 y 6. En estos momentos los republicanos habían perdido sus oportunidades para tomar Córdoba y la iniciativa quedó del lado nacional. El parte oficial de los nacionales no menciona para nada este combate, insignificante frente a la marcha de las columnas de Yagüe para alcanzar Toledo y la toma de Irún. El parte republicano, en cambio, habla de combates victoriosos y de la próxima caída de Córdoba.


Jan Arnold y Fco. Moreno Gómez en el Cerro de la Coja el 5-09-2003

  En Cerro Muriano se dieron cita el 5 de septiembre una cantidad considerable de periodistas y/o fotógrafos, españoles y extranjeros. Entre los últimos tenemos a Robert Capa y Gerda Taro, pero también a Franz Borkenau acompañado por los fotógrafos Georg Reisner y Hans Namuth. Parece ser que esta afluencia masiva obedecía a la intención de los republicanos de comenzar una nueva ofensiva contra Córdoba a la que, al parecer, se adelantó Varela.

Es por esto que aquel combate, insignificante fuera del nivel local, ha alcanzado tanta repercusión.

Volvamos a la foto. ¿Dónde se hizo? Hace años oí comentar en Cerro Muriano que en los años 90 un equipo de una televisión alemana había localizado el lugar en el monte Torreárboles. En efecto, en esta elevación hay lugares en los que, mirando hacia el norte, se puede ver un paisaje similar al de la foto.


Cerro de la Coja, probable sitio de la foto. Vista hacia el norte

  Pero con ocasión del rodaje de “Heroes never die” conocí a su director, Jan Arnold, quien me dijo que él había dirigido aquel equipo de televisión alemán y que habían creído localizar el lugar de la foto en Torreárboles, pero después recabó el testimonio de una pareja de ancianos, ya fallecidos, quienes le aseguraron que los milicianos de Alcoy se alojaron en el cuartel de la Guardia Civil y se  ejercitaban en el inmediato Cerro de la Coja.

He acompañado a bastantes personas al Cerro de la Coja y hay un consenso bastante generalizado en que se parece mucho al lugar de la foto, si bien surgen dudas, sobre todo en relación a la profundidad o distancia a la que se ven los distintos accidentes del terreno,  lo que puede deberse a que comparamos frente a una copia de mala calidad. El consenso es mayor en lo relativo a que la dirección en que está hecha la foto es norte. Si admitimos esto y nos situamos sobre el terreno vemos que la foto, según las sombras, debió hacerse a primeras horas de la mañana, y lo mismo cabe pensar para el resto de la secuencia. Teniendo en cuenta el desarrollo del combate parece muy improbable que una bala nacional pudiese llegar a esa ladera pelada a esas horas.

   Pero Capa hizo otras fotos ese día. En una de ellas aparece un mando arengando a unos milicianos, pero no se puede distinguir dónde y cuándo fue hecha. El resto de las fotos son de refugiados y sólo una parece estar tomada sobre mediodía, y es aquella en que se ve el fondo montañoso de Torreárboles; está hecha a la entrada de Cerro Muriano desde Córdoba, cerca del paso a nivel, y serían personas de los cortijos situados al sur y al oeste de Cerro Muriano que, huyendo del combate, entran al pueblo. Las demás fotos de los refugiados están hechas a partir de las 15.30 horas, al norte de Cerro Muriano –es decir, en dirección contraria a donde se desarrollaba el combate- y cada una está hecha más al norte que la anterior. A esas horas, unos kilómetros al sur, en la loma de las Malagueñas, moría Federico Borrell alcanzado por un disparo cuando se parapetaba detrás de un árbol, según ha demostrado Miguel Pascual Mira (véase la página de L. Pagni). Por tanto, Capa no pudo fotografiar la muerte de “Taíno”, porque mientras éste luchaba y moría el fotógrafo dejaba Cerro Muriano, probablemente cruzándose con Borkenau y sus acompañantes que llegaban desde el norte.

   ¿Y si el miliciano de la foto no fuese “Taíno”? De hecho, yo no creo que el hombre maduro de la foto de septiembre de 1936 sea el joven soldado de 1934 o el joven enamorado que posa con su novia unos meses antes de la guerra que aparecen en las imágenes de Borrell que Miguel Pascual Mira colgó en la página de Pagni. En ese caso, ¿la foto podría ser verdadera? El cerro de la Coja quedaba a retaguardia del dispositivo defensivo republicano y muy alejado y resguardado del fuego de la columna del centro. Parece ser que la columna de la derecha trabó contacto con las avanzadas republicanas sobre las 13.00 horas del día 5, bastante después de ser hecha la foto y en una zona alejada del cerro de la Coja. En mi opinión, si los regulares de Sáenz de Buruaga hubiesen tenido a tiro el cerro de la Coja en la mañana del día 5 de septiembre Cerro Muriano hubiese caído ese día.

   Existe una foto muchísimo menos conocida que ha sido empleada en la portada del libro de Gamel Wolsey “Málaga en llamas”. En ella aparece Gerda Taro junto a un soldado republicano mirando ansiosos al cielo, parece que intentando resguardarse de la aviación enemiga. Su actitud contrasta fuertemente con la tranquilidad que aparenta un segundo soldado situado al fondo, por lo que podríamos estar ante otra foto preparada.

Al fondo la loma de las Malagueñas y, a la derecha, el perfil inconfundible de Torreárboles. A la hora en que se hizo la foto los nacionales estaban bastante más allá de las Malagueñas y a menor altitud.
Ruinas de la fundición de la Córdoba Copper Company

  Esta foto fue hecha, casi con total seguridad, en las ruinas de la fundición de la “Córdoba Copper Company” situadas en una colina frente al cerro de la Coja. Esta foto no se atribuye a Capa, al menos que yo sepa. Existe la posibilidad de que fuese hecha por el propio Capa o por “Chim” Seymour, quien, según algunos, pudo haber estado también aquel día en Cerro Muriano.

    Finalmente, no quiero dejar de hacerme eco de la suposición que, basándose en algunos testimonios, baraja Alex Kershaw en su biografía de Capa titulada “Sangre y champán. La vida y la época de Robert Capa” (Ed. Debate, Barcelona, 2003). Concretamente en la página 75 alude a la posibilidad, aún cuando sea poco probable, de que la foto fuese en realidad obra de Taro o de Seymour. No tengo ningún elemento de juicio sobre este particular, por lo que evitaré pronunciarme. Tampoco tengo ningún interés para atacar o defender a Capa, sea el hombre, el fotógrafo o el mito. Con estas líneas sólo trato de contribuir a este debate con algunas consideraciones que puedan arrojar algo de luz sobre la foto del miliciano, esa foto que es la más conocida de la guerra civil y que fue hecha en Córdoba.

 

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