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Bibliografía
“Desde el Cuartel General de
Miaja, al Santuario de la Virgen de la Cabeza”.

Desde el Cuartel General de ... |
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Capitán Reparaz y Tresgallo de
Souza. Artes Gráficas Afrodisio Aguado. Edición
del autor. Valladolid, 1937.
Libro escrito por el capitán de la Guardia Civil
Antonio Reparaz Araujo y el periodista y
escritor Maximiano García Venero, que lo firmó
con el pseudónimo de Tresgallo de Souza.
Al comenzar la guerra Reparaz mandaba la
compañía de la Guardia Civil con cabecera en
Andújar. Decidido partidario de la sublevación
se encontró con el problema de vivir en un
ambiente hostil, con sus fuerzas dispersas en
Líneas y Puestos y con unos mandos contrarios a
cualquier movimiento. |
El haber estado a las órdenes
del comandante Doval durante la represión del
movimiento revolucionario de Asturias en 1934 le
hacía particularmente sospechoso para los militantes
del Frente Popular.
Cuando logró reunir sus fuerzas ya
era tarde para ir a Córdoba, que era su propósito
inicial. A finales de julio fue obligado a
incorporarse a la columna Miaja, con la que
participó en la toma de Adamuz y Pozoblanco. Parece
que su condición de oficial de la Guardia Civil fue
decisiva para obtener la rendición de los rebeldes
de estos pueblos, que creyeron que sus vidas serían
respetadas, como así fue en un principio. No
obstante, muchos de ellos fueron asesinados
posteriormente en Valencia, Jaén y en el llamado
“tren de la muerte” en Vallecas.
Posteriormente fue incorporado a la columna de
Joaquín Pérez Salas, que debía atacar Córdoba desde
Espejo. Aprovechó la confusión generada por un
bombardeo para pasarse a Fernán Núñez, en manos
nacionales, con varios oficiales más y unos
doscientos guardias civiles. Este inesperado
refuerzo fue muy apreciado por los rebeldes
cordobeses.
Reparaz se describe a sí mismo como sumamente
activo, astuto y maniobrero, capaz de engañar a unos
“rojos” no muy espabilados. Pero hay que tener en
cuenta el tiempo y el ambiente en que escribe, así
como la necesidad que tenía de justificar
cuidadosamente su mes de estancia en el bando
republicano.
Los problemas le llegaron después de la guerra, ya
teniente coronel y Jefe Superior de Policía de
Barcelona.
Por una parte se le acusó de ser responsable de la
muerte del capitán Rodríguez de Austria, de la
Guardia Civil de Pozoblanco, que se le había
rendido. Esta acusación debió partir del comandante
de Artillería Rodríguez de Austria, hermano del
anterior y ayudante de Cascajo al comienzo de la
guerra. En Barcelona se vio salpicado por la paliza
que agentes a sus órdenes propinaron a un teniente
de Artillería en lo que él creyó que era un asunto
de espionaje y sólo fue una cuestión de cuernos con
un francés por medio.
El malestar de la guarnición de Barcelona obligó a
su traslado a Madrid también como Jefe Superior,
pues parece que estaba bastante protegido por el
general Varela, entonces Ministro del Ejército. Se
cree que, finalmente, pidió la baja de la Guardia
Civil y se marchó a vivir a América.
Publicado: 06-08-2010
“La persecución religiosa en
Córdoba 1931-1939”.
La persecución religiosa .. |
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Manuel Nieto Cumplido y Luis
Enrique Sánchez García. Excmo. Deán y Cabildo de
la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. Córdoba,
1998.
Monumental obra que se articula en dos partes
bien diferenciadas.
En la primera se describe la persecución
religiosa que se vivió en España a partir de
mayo de 1931, persecución que hunde sus raíces
en el anticlericalismo del siglo XIX. No
olvidemos que ya hubo una persecución sangrienta
casi coincidente con la desamortización de
Mendizábal (¿hasta qué punto estuvieron
relacionados ambos hechos?). |
Poco había cambiado la percepción
que tenía de la Iglesia un amplio sector de las
clases más humildes de la sociedad española, de
forma que si en 1834 se propaló fácilmente el bulo
de las fuentes envenenadas por los frailes no con
menos facilidad corrió en 1936 el de los caramelos
envenenados por las catequistas.
En la segunda parte se incluyen las biografías de
117 mártires, sacerdotes diocesanos, religiosos,
religiosas, seminaristas y laicos, asesinados en la
demarcación de la diócesis (que en aquellos tiempos
incluía una parte pequeña de la provincia de
Badajoz) o fuera de ella, como es el caso de la ya
Beata María Luisa Girón Romera. Se echan en falta
los nombres de algunos seglares que han ido
apareciendo en el boletín diocesano “Iglesia en
Córdoba”, por lo que no es de descartar la aparición
de una nueva edición ampliada de este libro.
Publicado: 06-08-2010
“Recuerdos de un hombre de toga”.
Francisco Poyatos López. Córdoba, 1979.
Recuerdos de un hombre de ... |
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Después de leer este libro a
uno le queda la sensación de que le hubiese
gustado conocer a D. Francisco Poyatos.
Un hombre con un enorme
sentido de la Justicia a la que sirvió como
juez, fiscal y abogado.
Pero también un hombre con una
grandísima experiencia de la vida, testigo de un
siglo turbulento, al que acechó la envidia, el
halago interesado, la ingratitud, incluso la
malquerencia y la delación; pero que también se
vio favorecido por el agradecimiento de
justiciables y clientes, la admiración de
compañeros, el reconocimiento de sus discípulos
y la amistad de muchas personas. |
Nos interesan especialmente sus
estancias en Córdoba. La primera transcurrió entre
1928 y 1933, ejerciendo como teniente fiscal. Hizo
amistad con el entonces teniente coronel Cascajo al
estar hospedados en la misma casa, lo que
probablemente fue decisivo para salvar su vida en el
tormentoso primer trimestre de 1937. De Córdoba pasó
destinado a Madrid donde le sorprendió la guerra.
Perseguido, consiguió huir a París en avión. Allí se
relacionó con numerosos exiliados, desde Alcalá
Zamora a Pío Baroja, Zubiri y otros.
Cuando consiguió reunirse con su familia, evacuada
en el torpedero argentino “Tucumán”, entró en zona
nacional por Gibraltar con el propósito de dirigirse
a Córdoba. Detenido en La Línea de la Concepción y
conducido a Sevilla fue liberado gracias a las
gestiones hechas cerca del general Queipo de Llano.
Llegó a Córdoba en el cénit del poder de D. Bruno,
contra el que ya venía prevenido. El acoso y las
acusaciones de “rojo” de un antiguo compañero le
hizo seguir los consejos de amigos y familiares y
marchó una temporada a Morón hasta la caída del
todopoderoso Bruno Ibáñez. Fuera éste de la escena
cordobesa, y nombrado para gobernador civil su
antiguo amigo Eduardo Valera Valverde, nuestro
hombre volvió a Córdoba. Dado que fue depurado y
separado de la carrera fiscal se dedicó a la
abogacía que ejerció con gran éxito.
Francisco Poyatos formó parte de esa exigua tercera
España que se vio atrapada entre las otras dos. Como
él mismo dice en el prólogo “mis enemigos
consiguieron algo sorprendente, paradójico: que
Franco me separase de mi carrera calificándome de
rojo y que la República cometiese el mismo
desaguisado por considerarme fascista”.
Publicado: 10-05-2010
“Control social y
responsabilidades políticas. Córdoba (1936-1945)”.
Antonio Barragán Moriana. Editorial El Páramo.
Córdoba, 2009.
Control social y responsabilid .. |
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El autor, catedrático de
Historia Contemporánea de la Universidad de
Córdoba, viene orientando sus investigaciones
desde hace años al estudio de la historia de
Córdoba durante el siglo XX.
En esta ocasión se ocupa de la represión
económica y del control social, complementarios
y continuadores de la represión física. La
represión económica comenzó de forma irregular,
sometida al arbitrio de la autoridad local o
provincial, como ocurrió con tantas otras cosas
durante los primeros meses de la guerra. Cuando
los sublevados, ya con Franco a la cabeza,
comenzaron a articular un Estado fue cuando se
organizó y homogeneizó la vida en la zona por
ellos controlada. |
En el ámbito que nos ocupa ello se
tradujo en la promulgación de una legislación sobre
incautación de bienes y, ya en fecha tan tardía como
febrero de 1939, en la promulgación de la Ley de
Responsabilidades Políticas.
El profesor Barragán particulariza estos hechos para
el caso de Córdoba y su provincia, organizando su
trabajo en tres grandes bloques:
1. Control social y “exacciones económicas” en los
comienzos de la guerra, diferenciando las gestiones
de Bruno Ibáñez y Eduardo Valera.
2. La represión económica organizada: la Comisión
Provincial de Incautación de Bienes.
3. La Jurisdicción Especial de Responsabilidades
Políticas: la ley de 9-II-1939 y su aplicación.
El libro ofrece una gran profusión de datos y las
notas a pie de página nos remiten a las fuentes
documentales empleadas por el autor, lo que es de
interés para quien busque datos más concretos.
En el frente de Peñarroya 1937.
Eduardo Sánchez de Badajoz. Ediciones Aljaima.
Málaga, 2003.
En el Frente de Peñarroya |
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Eduardo Sánchez de Badajoz,
sobrino del alcalde de Córdoba del mismo
apellido, era un joven de 17 años que al empezar
la guerra residía en Málaga, donde su padre era
funcionario de Aduanas que gozaba de una buena
posición.
El ser hermano del alcalde socialista de Córdoba
salvó a la familia de la terrible represión que
los milicianos llevaron a cabo en la ciudad.
Tras la entrada de los nacionales en Málaga fue
llamado a filas y destinado con la Segunda
Bandera de Falange de Málaga al frente de
Peñarroya, precisamente a la posición de
Castillejos en el subsector de Cámaras Altas. |
Castillejos fue una de los
posiciones más disputadas del sector de Peñarroya,
por ella se libraron enconados combates y allí tuvo
lugar una sonada deserción masiva de una compañía
del Batallón de Cazadores de S. Fernando.
El libro narra su experiencia de un año en ese
frente. Con un lenguaje fácil, ameno y, en
ocasiones, no exento de humor, describe la vida de
la guerra de trincheras, salpicada de suciedad,
miseria, tedio, sangre y muerte, pero donde también
aflora el compañerismo, la amistad y la picaresca
del soldado español de todos los tiempos.
Un libro distinto, que se lee con placer y de un
tirón.
Monturque
durante la guerra civil (1936-1939). Francisco Luque
Jiménez. Ayuntamiento de Monturque. Córdoba, 2009.
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Monturque 1936-1939 |
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Francisco Luque Jiménez, cronista oficial de
Monturque, es un apasionado de la historia
de su pueblo.
El libro que ha escrito sobre la guerra
civil en esta localidad cordobesa está
sólidamente documentado, básicamente con los
fondos del Archivo Municipal de Monturque.
Es una obra muy completa porque abarca
muchos aspectos de la guerra civil, algunos
no siempre bien estudiados, como es el caso
de la represión que podríamos llamar
“económica” (incautaciones). |
Hace un amplio seguimiento de los
monturqueños víctimas de la guerra, tanto en los
frentes como en las retaguardias, así como de
personas no nacidas en Monturque pero con vínculos
de diverso tipo en la población. El libro está
profusamente ilustrado y cuenta con un interesante
anexo documental.
18 de julio. Episodios del Glorioso
Movimiento Nacional en Córdoba. Marcelino Durán de Velilla y
Manuel García Prieto. Imprenta Provincial.
Casa de Socorro-Hospicio. Córdoba, 1937.
18 de julio. |
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En este libro se narran los
acontecimientos vividos en Córdoba desde las
elecciones del 16 de febrero, en especial las horas
inmediatas a la sublevación.
Tiene la ventaja de
estar escrito poco después de transcurridos los
hechos, con gran profusión de nombres, detalles,
etc., incluso contiene la lista de los voluntarios
presentados en el cuartel de Artillería la tarde del
18 de julio. Debió ser utilizado por Arrarás y
también lo cita Moreno Gómez.
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El tono es el que cabe
esperar de la época,posiblemente acrecentado por el
hecho de que los autores eran tildados de
“periodistas rojos” por sus colegas del extremista
diario “Guión”.
“Alma y armas españolas. Interesantes episodios
dignos de la Guarnición y Pueblo cordobés, frente a
la agresión y asedio marxista y breves conferencias
radiadas a la sazón por el P. Jacinto de Chucena,
Franciscano Capuchino”. Editorial Católica Española,
S.A. Sevilla, 1941. Prólogo del general Cascajo.
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Alma y armas españolas |
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El capuchino fray Jacinto de Chucena colaboró con
los sublevados con una serie de conferencias leídas
por la emisora cordobesa E.A.J. 24 durante el verano
de 1936, conferencias que se transcriben en
el libro.
Sostiene el religioso que los dos
bombardeos sufridos por su convento los días
21 y 23 de agosto de 1936 eran represalias
por sus charlas, oídas desde territorio
enemigo.
Pero, entre líneas, se
puede leer que quizás el verdadero objetivo fuese la
iglesia de los Dolores, importante foco de la
religiosidad popular cordobesa. |
Como tantos otros
autores se apoya en el libro de Durán de Velilla y
García Prieto al narrar los hechos del 18 de julio.
Relata los bombardeos aéreos a su manera, con
bastantes inexactitudes, como la de situar a García
Morato en el lugar de Fernández Tudela en el caza
derribado el 31 de julio.
“Historia de la Cruzada Española”. Joaquín
Arrarás. Ediciones Españolas, S.A. Madrid.
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Historia de la Cruzada Española |
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Monumental historia de la II República y la
guerra civil publicada en la inmediata
posguerra, por lo que puede adivinarse lo
tendencioso de esta obra. Sin embargo, es
muy útil por la inmediatez a los hechos, la
gran cantidad de nombres, detalles, fotos de
protagonistas, etc. A destacar los grabados
de Carlos Sáenz de Tejada que la ilustran.
Conoció varias ediciones. En la edición en
fascículos Córdoba aparece en el undécimo
del volumen tercero, que narra la
sublevación, mientras que en el trigésimo
segundo del volumen séptimo hay un relato
muy sucinto de la guerra en la provincia. |
Es de suponer que Arrarás se basó
en fuentes locales para relatar lo sucedido en cada
ciudad. En el caso de Córdoba se hace evidente que
es deudor del relato “18 de julio. Episodios del
Glorioso Movimiento Nacional en Córdoba”, de los
periodistas Marcelino Durán de Velilla y Manuel
García Prieto.
“De Espejo a Madrid con las tropas del
general Miaja. (Relato de un testigo)”. José
Cirre Jiménez. Librería Prieto. Granada,
1937.
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De Espejo a Madrid con las tropas del
general Miaja |
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Cuando estalló la guerra el autor se
encontraba en Valencia, haciendo el servicio
militar como artillero en el 5º Ligero.
Cuenta sus vivencias hasta que consiguió
pasarse a los nacionales en el frente de la
Ciudad Universitaria de Madrid. A destacar
el relato de su estancia en tierras
cordobesas, encuadrado en una batería
perteneciente a la columna de Pérez Salas.
Impagable la ilustración de la
cubierta, de López Sancho, que muestra a Miaja como
el “general cebra” que mencionaba Queipo en sus
charlas a raíz de la aparición en la prensa
republicana de unas fotos de Miaja en su cuartel
general de Montoro vestido con un pijama a rayas. |
“Guerra en el aire”. Joaquín García Morato.
Ed. Galland Books. Valladolid, 2008.
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uerra en el aire |
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Reedición de un clásico que vio la luz por
primera vez en 1940 publicado por Editora
Nacional.
Libro póstumo del as de la aviación nacional
que consta de dos partes bien diferenciadas.
La primera incluye unas memorias que el
aviador comenzó a escribir durante la guerra
y que quedaron interrumpidas a finales de
septiembre de 1938.
La segunda parte es la
transcripción de su diario de vuelo, mucho
más lacónico pero muy valioso para fijar sus
actuaciones en Córdoba. |
Prologado por el general Franco, se completa con una
serie de artículos periodísticos y un álbum
fotográfico en el que no se incluye una foto tomada
en el aeródromo de la Electromecánica de Córdoba que
figuraba en la primera edición y que esperaba ver
reproducida con mayor calidad en la presente.
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“Historial del Regimiento de Artillería
Pesada nº 1 durante el Glorioso Movimiento
Nacional 1936-1939”. Anónimo. Imprenta
Provincial (Casa Socorro-Hospicio). Córdoba,
sin fecha.
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Historial del Regimiento de Artillería
Pesada nº 1 |
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Interesante libro donde se describe la
actuación durante toda la guerra del
Regimiento y sus Baterías individualmente
consideradas, así como de los Grupos
Expedicionarios y Planas Mayores que se
constituyeron a sus expensas.
Termina con
una breve relación de los bombardeos aéreos
sufridos por la ciudad.
Se atribuye a Manuel Aguilar-Galindo
si no la autoría sí al menos la inspiración o la
coordinación de la obra. Es innegable su huella en
el relato, casi en primera persona, de lo sucedido
en el interior del Gobierno Civil en los tensos
momentos previos a su rendición. |
A pesar de su
parcialidad es imprescindible para conocer los
hechos acontecidos en Córdoba durante los primeros
días de la guerra.
“Memorias de un miliciano”. Emiliano
Mascaraque Castillo. Excmo. Ayuntamiento.
Pozoblanco, 2000.
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Memorias de un miliciano |
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Emiliano Mascaraque era dirigente de
Izquierda Republicana y teniente de alcalde
de Pozoblanco.
Después de la toma de Pozoblanco el 15 de agosto de 1936 se
implicó en la formación del batallón
“Pedroches”, en el que fue nombrado capitán. Posteriormente, tras la integración de
éste en el Ejército Popular en el seno de la
73ª B.M., desempeñó la jefatura de Estado
Mayor de la Brigada. A continuación pasó a
mandar uno de los batallones que la
integraban.
Cuando la 73ª B.M. pasó a ser la
59ª B.M. conservó este mando, y con su
batallón pasó el Ebro en julio de 1938.
Terminó la guerra como jefe de la 25ª B.M. |
Al acabar la contienda fue
sometido a consejo de guerra, condenado y
encarcelado durante ocho años. En su cautiverio
perdió sus notas, por lo que el libro fue escrito
fiando a la memoria. Ello explica un error de bulto,
el de fechar el fracasado golpe de mano contra
Villaharta en septiembre de 1936 cuando tuvo lugar
en diciembre.
Hombre ponderado, reconoce las tropelías aún cuando
fuesen cometidas por gentes de su mismo bando.
“Páginas del Movimiento Nacional. De Madrid
a Extremadura pasando por el Marruecos
español”. Rafael González Toro, teniente de
Ingenieros. Imp. Imperio. Ceuta, s/f.
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Páginas del Movimiento Nacional |
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La sublevación sorprendió al autor en el
tren expreso que le conducía a su permiso de
verano.
El tren fue interceptado en la
estación de Alcolea, donde el teniente
González Toro fue testigo de excepción de la
detención de los diputados socialistas por
Málaga Acuña y Dorado, así como de un
ciudadano extranjero que resultó ser el
cónsul inglés en Málaga.
Se unió a los sublevados y durante
algunos días estuvo en Córdoba, primero como jefe
del depósito de locomotoras de la compañía M.Z.A. y
después al mando de una sección de improvisados
pontoneros, con la que tomó parte en la toma de
Baena. |
Aporta poco de interés aparte de
la detención de los diputados, se nota que escribió
de memoria y confunde la fecha del derribo del
teniente Fernández Tudela, que sitúa en fecha tan
temprana como el 22 de julio. Posiblemente la
intensidad de los momentos vividos haga que parezca
que el tiempo pasa más despacio de lo que realmente
transcurre.
“La campaña de Andalucía”. José Manuel Martínez Bande, del Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra de España, número 3. Editorial San Martín, S.L. Madrid, 1986.
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La campaña de Andalucía |
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El coronel Martínez Bande realizó una serie de monografías sobre la guerra civil en los años 70 contando con el inapreciable respaldo de la documentación de ambos bandos existente en el Servicio Histórico Militar de Madrid, documentación depositada hoy en el Archivo General Militar de Ávila. Se trata de unas obras muy documentadas, con fotos y abundantes croquis.
En “La campaña de Andalucía” se estudian los hechos ocurridos en nuestra región desde la sublevación hasta la formación de frentes estables, lo que tuvo lugar en 1937 tras la batalla de Lopera-Porcuna y la toma de Málaga. |
El autor le da el nombre de “campaña” para “indicar una serie de operaciones militares no delimitadas a una acción principal y decisiva, o muy circunscrita en el tiempo o el espacio, como ocurre con la batalla.. . pero que obedecen a un plan de conjunto, siempre susceptible de perfeccionamiento, esto es, de mejora de la situación general propia por el emprendimiento de sucesivas acciones”.
Así, en el caso de Córdoba, refiere el vital enlace con Sevilla en los primeros días, la pérdida para los nacionales del Valle de los Pedroches y la ofensiva de Miaja, para continuar con la reacción nacional que comienza con la toma de Cerro Muriano, sigue con la toma de Espejo y Castro del Río, conquista de la cuenca minera de Peñarroya y finaliza en diciembre de 1936 con la batalla de Lopera-Porcuna.
El propósito principal de todas estas acciones era el de alejar la amenaza enemiga de la ciudad y lograr unos frentes continuos y estables, defendibles con fuerzas y reservas relativamente pequeñas, ya que en la concepción estratégica de ambos bandos no se contemplaban los frentes andaluces como el teatro de una acción decisiva.
“La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida”. José Manuel Martínez Bande. Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra de España, número 15. Librería Editorial San Martín. Madrid, 1981.
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La batalla de Pozoblanco y el cierre de la Bolsa de Mérida
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En esta monografía el coronel Martínez Bande se ocupa de la batalla de Pozoblanco, originada por una ofensiva nacional fracasada, fundamentalmente, por lo escaso de los medios puestos en liza por Queipo, que había subestimado totalmente al enemigo tras su fácil triunfo en Málaga.
En efecto, el Ejército Popular de la República iba creciendo y madurando. Además, hay que destacar la imponente figura de Joaquín Pérez Salas, que con el enemigo a las puertas de Pozoblanco consiguió darle un vuelco total a la situación y devolverlo a Puerto Calatraveño.
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Desde el final de esta batalla, en abril de 1937, y hasta el final de la guerra, sería mucha la sangre derramada por tomar posiciones aisladas, y nombres como Cerro Mulva, Cerro de la Muerte, Lomas de Buenavista, Castillejos, Mano de Hierro y tantos otros quedaron en el recuerdo de los que allí lucharon.
“Memorias de un soldado locutor”. Fernando Fernández de Córdoba. Ediciones Españolas, S.A. Madrid, 1939.
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Memorias de un soldado locutor |
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En julio de 1936, pocos días antes de estallar la sublevación, llegó a Córdoba un equipo de cine para rodar los exteriores de la película “El genio alegre”, basada en la obra homónima de los hermanos Álvarez Quintero. El equipo, a las órdenes del director Fernando Delgado, se alojaba en el hotel Simón, en la avenida del Gran Capitán.
Se rodaba diariamente en el cortijo “Casablanca”, próximo a Los Cansinos, alquilado a tal efecto. Del elenco de actores formaban parte Rosita Díez Gimeno, Fernando Fernández de Córdoba, Leocadia Alba, Alberto Romea, Anita Sevilla, Antonio Vico y Edmundo Barbero. |
Resulta curioso que dos miembros del equipo de ideologías opuestas nos dejasen su visión del primer mes de guerra en Córdoba. Los libros de Fernández de Córdoba y de Edmundo Barbero (“El infierno azul”) son como las dos caras de una misma moneda y como tal hay que leerlos.
Fernández de Córdoba se alistó con los sublevados el mismo 18 de julio junto a Antonio Vico. En su relato se sitúa como espectador privilegiado de lo ocurrido tanto en el cuartel de Artillería como en el Gobierno Civil, y se atribuye un papel tal vez excesivo en la rendición del gobernador civil, Rodríguez de León. Cuenta la detención de Rosita Díaz Gimeno por haber hablado por teléfono con Negrín, al que llama “médico de la familia” aunque anteriormente deja entrever que la relación entre ambos era de otra índole.
En fecha indeterminada, pero en todo caso en la segunda quincena de agosto de 1936, dejó Córdoba en dirección a Sevilla para incorporarse como fotógrafo a las columnas que marchaban sobre Madrid.
En Córdoba debutó como locutor, leyendo ante los micrófonos una arenga y un poema de José María Pemán. Como sabemos, con posterioridad fue locutor de Radio Nacional de España y leyó el último parte de guerra.
“El infierno azul. Seis meses en el feudo de Queipo”. Edmundo Barbero.
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El infierno azul |
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Editado originalmente en
1937, en los Talleres Socializados del SUIG
(CNT) de Madrid, edición difícil de
encontrar actualmente.
Reeditado en 2005 por Ediciones Espuela de
Plata en un volumen que incluye “Un año
con Queipo de Llano”, de Antonio
Bahamonde y “Noches de Sevilla”, de
Jean Alloucherie.
La imagen de portada y cubierta que se
muestran son de la edición original, y me ha
sido remitida gentilmente por “La Gavilla
Verde”, atención que agradezco. |
Esta obra es
la cruz del libro de Fernández de Córdoba, buena
descripción del ambiente de la ciudad con
exageraciones notorias, como la de dar por fusilado
al maestro sorprendido en la Electromecánica
radiando información al bando contrario. El “maestro
Jacobi”, como era conocido, no fue fusilado, sino
que murió en 1944.
Se disputa con Fernández de Córdoba el haber
conseguido la liberación de Rosita Díaz Gimeno, pero
resulta difícil creer que con su filiación
izquierdista, que debía ser conocida, se moviera
tranquilamente entre las más altas instancias de la
sublevación.
Con la mayor parte de la gente del equipo de rodaje
salió para Sevilla con un convoy del que formaban
parte dos camiones que transportaban cazas
averiados, lo que nos permite suponer con fundamento
que fue el 22 de agosto, día en que fueron
trasladados a Sevilla los “Chirris” de Ceccherelli y
Boetti.
Barbero consiguió pasar a Portugal y de allí a zona
republicana. Tras la guerra se exilió a América,
siendo su última aparición en la pantalla en la
película de Luis Buñuel “La fiebre sube a El Pao”.
“General Varela. Diario
de Operaciones, 1936-1939”. Jesús N. Núñez
Calvo. Almena Ediciones. Madrid, 2004.
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General Varela
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Jesús Núñez ha trabajado intensamente en el
Archivo del general Varela, depositado hoy
en el Archivo Municipal de Cádiz por
decisión de la familia del bilaureado
general.
En este libro se transcribe fielmente el
Diario de Operaciones que llevaban los
ayudantes del general, en un estilo seco y
conciso, eminentemente castrense, pero lleno
de datos.
El libro está ilustrado con bastantes fotos
–lamentablemente ninguna de Córdoba- y
magníficamente anotado por el autor. |
El Diario arranca el 4 de agosto de
1936, precisamente el día en que Varela llegó a
Córdoba para hacerse cargo de la difícil situación
de la Plaza. Varela estuvo en Córdoba hasta el 11 de
agosto y en este período hay que destacar su
fracasado ataque a Castro del Río.
Tras la toma de Antequera, Bobadilla, Archidona y
Loja Varela regresó a Córdoba el 1 de septiembre.
Durante los días 5 y 6 tuvo lugar el combate de
Cerro Muriano, que despejó la amenaza sobre Córdoba
desde la sierra.
Finalmente, el general dejó la ciudad el 13 de
septiembre para emprender las operaciones
encaminadas a tomar Ronda.
“El reñidero español. La Guerra Civil española vista por un testigo europeo”. Franz Borkenau. Ediciones Península. Barcelona, 2001.
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El reñidero español |
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Franz Borkenau era un periodista austriaco exiliado por razones políticas.
Vino a España en dos ocasiones durante la guerra, la primera en agosto y septiembre de 1936 y la segunda en enero y febrero de 1937.
Tras una introducción histórica desarrolla su libro en forma de diario, describiendo minuciosamente todo lo que ve.
Córdoba, la ciudad que estaba permanentemente a punto de caer en poder de la República, era un imán que atraía la visita de muchos periodistas, españoles y extranjeros. La noticia de que se preparaba una nueva ofensiva contra la capital impulsó a Borkenau, que acompañado de los fotógrafos Hans Namuth y Georg Reisner se dirigió al sur. |
Llegaron el 4 de septiembre de 1936 y se aproximaron a la línea del frente, en Las Cumbres; Borkenau, tan exacto, nos relata la captura pocos días antes de la periodista francesa Renée Lafont, fusilada posteriormente en Córdoba. Pasaron la noche en Montoro, alterado el sueño por los disparos de unos fusilamientos –en efecto, esa noche fueron fusiladas tres personas en Montoro- y el día 5 se dirigieron por Peñarroya hacia Cerro Muriano. Llegaron sobre las 15.30 horas y debieron cruzarse con Robert Capa y Gerda Taro que a esas horas acompañaban y fotografiaban a los refugiados que huían de la batalla.
La descripción que nos regala Borkenau del combate de Cerro Muriano es magnífica, de forma que aún hoy podemos seguir su recorrido con el libro en la mano. Al menos mientras la voracidad urbanística respete aquellos lugares singulares.
“El papel de la prensa en Córdoba
durante la II República”.
Álvaro Vega. Rd Editores. Sevilla, 2006.
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El papel de la prensa ... |
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El periodista cordobés Álvaro Vega hace un
detallado estudio de la prensa cordobesa
durante la II República.
Sorprende la cantidad y variedad de
publicaciones que se editaban en aquella
Córdoba de poco más de 100.000 habitantes,
aunque hay que decir que tras el cierre de
“Política” y “El Sur” la izquierda fue
incapaz de articular un proyecto
periodístico viable.
La efímera aparición de “Tribuna”, con un
único número aparecido justo el 18 de julio
de 1936, se debió a las gestiones del
periodista García Casas cerca del alcalde
Sánchez-Badajoz, según consta en el Archivo
Municipal de Córdoba. |
Vega analiza las vinculaciones políticas de
los distintos rotativos, la gestión de los mismos, las
relaciones entre ellos, la censura, la publicidad, etc.
También dedica un capítulo a la radio como competencia
naciente de la prensa escrita.
Finaliza con un breve capítulo de cinco páginas donde narra
las vicisitudes de los periódicos y periodistas cordobeses
desde el 18 de julio hasta que el 30 de septiembre de 1938
los manejos de Serrano Súñer asfixiaron a “Diario de
Córdoba” y “El Defensor de Córdoba”, quedando “Azul” como
Diario Único del Partido Único.
“Contribución de sangre”. P.
Bernabé Copado, S.J. Artes Gráficas Alcalá, S.A.
Málaga, 1941.
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Contribución de sangre |
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El Padre Copado, natural de Villanueva de
Córdoba, acompañó como capellán a los
requetés de la Columna Redondo durante la
guerra. Fruto de esta experiencia es su
libro “Con la columna Redondo. Combates y
conquistas. Crónica de guerra”, publicado en
Sevilla en 1937.
“Contribución de sangre” es,
fundamentalmente, una recopilación de más de
seiscientos nombres de personas asesinadas
por los republicanos en la zona del Valle de
los Pedroches. Ni la personalidad del autor,
ni la fecha en que fue escrita ni el tono
hagiográfico que presenta debe hacernos
olvidar que en el norte de Córdoba se
perpetró una matanza a gran escala ya desde
fechas tan tempranas como el 25 de julio de
1936.
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“El silencio de la memoria.
Biografía de Manuel Sánchez-Badajoz, último alcalde
republicano de Córdoba”. Manuel García Parody. Foro
Ciudadano para la recuperación de la Memoria
Histórica de Andalucía. Córdoba, 2006.
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El silencio de la memoria |
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Este libro es, como el título indica, una
biografía de Manuel Sánchez-Badajoz. A
partir de la página 75 se relata su estancia
en Córdoba, que comenzó en abril de 1935 al
llegar destinado como funcionario de Correos
y terminó al ser fusilado en agosto de 1936.
La vida y los hechos del personaje se
relatan en tono hagiográfico. García Parody
hace un uso muy limitado de los fondos del
Archivo Municipal de Córdoba, limitándose a
consultar los Libros de Actas Capitulares.
Por el contrario, no ha buceado en la
correspondencia personal de Sánchez-Badajoz
que aporta otros matices del personaje y
permite ahondar en las profundas divisiones
del socialismo cordobés de la época. |
Tampoco entiende Parody la particular ironía del
director del diario “Guión”, Antonio de la Rosa, y en la
página 126 del libro admite con todo convencimiento la
boutade que publica el ejemplar de aquel diario del
mismo 18 de julio sobre el descubrimiento de dos piezas
de artillería de montaña desarmadas en los bajos del
automóvil matrícula CO-10274.
Evidentemente, esta
“noticia” era falsa por tres motivos: porque los
sublevados no necesitaban esas piezas, pues a esas horas
preparaban los excelentes obuses de 155 mm de dotación
en el Regimiento de Artillería Pesada nº 1; porque
ningún automóvil podía aguantar en sus bajos dos piezas
que necesitaban al menos ocho mulos para su transporte y
porque en esos días Córdoba rondaba la matrícula 6000 y
faltaban algunos años para que la provincia alcanzase la
matrícula CO-10274.
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Proyecto incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa
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