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Biografías
VITTORINO CECCHERELLI.
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Victor Ugo (Vittorino) |
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Victor Ugo (Vittorino) Ceccherelli nació en
Arezzo (Italia) el 12 de febrero de 1912.
Recibió una esmerada educación. Fue un
hombre culto, aficionado a la poesía, a la
música y a la práctica deportiva.
Desde joven se sintió atraído por el
fascismo y formó en sus organizaciones
juveniles, donde comenzó a destacar. En
1932, a los 20 años, ingresó en el Partito
Nazionale Fascista.
Quiso ser aviador militar, pero su padre no
le firmó la autorización para optar al
ingreso en la Academia de Caserta. Entonces
decidió matricularse en la Facultad de
Derecho de Florencia. Pero no renunció al
vuelo y en 1934 se hizo piloto civil en
Arezzo. |
En el verano de 1935, terminado el
cuarto curso de Derecho, cumplió su sueño y fue
nombrado alférez piloto de complemento. No volvió a
la Universidad y fue destinado como piloto de caza
al 1º Stormo en el aeródromo de Campoformido.
Durante la primavera de 1936 pareció inminente la
guerra con Gran Bretaña a consecuencia de la crisis
internacional creada por la invasión italiana de
Abisinia. El Duque de Aosta visitó el campo de
Campoformido e informó a los pilotos del proyecto de
crear unos voluntarios de la muerte (“arditi della
morte”) en la Aviación y en la Marina. Estos
voluntarios, claro anticipo de lo que serían los
kamikazes japoneses, habían de estar dispuestos a
arrojarse sobre los barcos enemigos con su avión
cargado de explosivos o a lanzarse sobre un buque
guiando un torpedo. Vittorino se presentó
voluntario, si bien solicitó que se impidiese el
alistamiento en estos arditi a su hermano Piero,
alférez de navío, a fin de que al menos uno de los
hermanos quedase vivo para atender a sus padres en
su vejez.
Ceccherelli formó parte del segundo grupo de pilotos
italianos que partió hacia España el 5 de agosto de
1936 desde La Spezia a bordo del vapor “Alicantino”,
rebautizado “Nereide”. Los pilotos, al mando del
capitán Vincenzo Dequall, iban vestidos de paisano y
con pasaportes falsos. Tras una corta escala en
Cagliari llegaron a Melilla el 14 de agosto donde
fueron inmediatamente enrolados en la Legión, a fin
de encubrir, en lo posible, la participación
italiana. Vittorino fue inscrito como alférez con su
falso nombre de Luca Vaccarese. Los aviones fueron
descargados y trasladados al aeródromo de Nador para
ser montados. Con el primer avión que se montó
Vittorino voló a Tetuán el día 17 y a Sevilla el 18.
Como todos los aviadores italianos, Ceccherelli no
era partidario de dividir la escuadrilla, pensaba
que su rendimiento sería óptimo operando en
conjunto. Pero la situación era crítica, sobre todo
en Córdoba, sometida a la amenaza de las columnas de
Miaja y bombardeada varias veces al día por la
aviación republicana. Por esto, el día 21 salieron
de Tablada hacia Córdoba los tres primeros cazas
Fiat CR-32 (“Chirris”) tripulados por Vittorino y
los suboficiales Angelo Boetti y Sirio Salvadori.
Aterrizaron en el campo eventual de la
Electromecánica (“un campo de fútbol”, escribió
Vittorino y era cierto) y pronto hubieron de
despegar para ahuyentar dos Potez que bombardeaban
con total impunidad desde tan sólo 500 metros.
Esa misma tarde Vittorino sostuvo el primer combate
llevado a cabo por los cazas italianos en España y
se adjudicó un derribo, si bien hoy se cree que el
avión enemigo logró volver a su base (véase la
biografía de Rafael Peña Dugo). Al aterrizar chocó
con un Breguet aparcado, por lo que su avión hubo de
ser transportado a Sevilla en camión para ser
reparado junto con el de Boetti, también averiado.
Salvadori volvió en vuelo con las ametralladoras
inutilizadas. Una avioneta del Aero-Club hispalense
llevó a Vittorino a Sevilla.
Granada, al igual que Córdoba, estaba sometida a
frecuentes bombardeos, por lo que el mando decidió
enviar dos cazas para tratar de aliviar la
situación. Los elegidos fueron Vittorino y el
suboficial Magistrini, compañero suyo en el 1º
Stormo. Magistrini consiguió derribar el Dewoitine
del teniente de Haro, que murió en el combate. Es
éste un derribo perfectamente acreditado. El 31 de
agosto volvieron a Sevilla, donde Vittorino
permaneció hasta el 27 de septiembre al mando de una
fracción de la escuadrilla mientras que el resto,
con Dequal a la cabeza, había pasado a Cáceres para
apoyar a las columnas que marchaban sobre Madrid. En
Sevilla atendían a la seguridad del aeródromo de
Tablada, vital para los sublevados, si bien el 8 de
septiembre Vittorino debió destacar a Córdoba un
avión con el sargento GianLino Baschirotto a los
mandos ante el recrudecimiento de los bombardeos
aéreos.
Vuelto al combate con base en Talavera de la Reina
logró una nueva victoria a primeros de octubre, esta
vez contra un caza Nieuport-52. El 27 de octubre se
adjudicó el derribo un bombardero Potez.
Según el libro “Ali di giovinezza ali di vittoria”,
de Enrico Santoni, Vittorino quedó afectado por un
bombardeo con gas lewisita sobre el aeródromo de
Talavera y debió volver a Sevilla para curarse el 5
de noviembre. Hay muchas lagunas sobre el uso de
gases asfixiantes durante la guerra civil española,
pero la descripción que hace Santoni de las lesiones
vesicantes en garganta y tráquea parece confirmar
este ataque.
La situación en España impresionó fuertemente al
joven italiano, quitándole cualquier idea de una
guerra romántica o sujeta a unas reglas. Los
párrafos de sus cartas son reveladores: “Si puedo
contaré los horrores de esta guerra sin precedentes,
sin cuartel, fatal. Aterrizar en territorio enemigo
significa la muerte (23-08-1936)”. “Esta guerra es
la peor de todas las guerras. No hay prisioneros.
Aquí masacran y son masacrados con una sencillez
impresionante. Guerra sin cuartel, guerra horrenda y
pavorosa; los muertos alcanzan cifras enormes….Que
Dios nos salve de esta carnicería inhumana y
bestial…Que Dios me salve. Que Dios salve a los
supervivientes de esta carnicería que no tiene
precedentes entre los hombres (02-09-1936)”. “Esta
guerra es la más horrenda carnicería que la historia
haya conocido, no se hacen prisioneros, no hay
tregua ni en la tierra ni en el cielo, ni de noche
ni de día. El corazón se ha transformado en un trozo
de piedra y ya no siente nada (19-11-1936)”.
A mediados de noviembre se le nota afectado en su
estado de ánimo. La intoxicación que había sufrido y
que, según los médicos, le hacían no recomendable
seguir volando; la muerte de su amigo Magistrini; el
hecho de que la guerra se prolongaba y que los
numerosos aviones enemigos derribados eran
sustituidos por nuevo, abundante y buen material
soviético, lo que prolongaría la guerra aún cuando
cayese Madrid; todo esto se refleja en sus cartas,
si bien se mantenía firme en que debía permanecer en
España para cumplir una misión.
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Lápida en el Sacrario Militare Italiano de
Zaragoza |
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El 20 de diciembre emprendió vuelo desde
Sevilla con destino a Torrijos. Poco después
volvió a Sevilla, herido, y durante la
maniobra de aterrizaje su avión chocó con un
aparato de reconocimiento.
Se lanzó desde poca altura y su paracaídas
no se abrió. Murió en el acto. Fue enterrado
en el cementerio de S. Fernando de Sevilla
el mismo día que el capitán Mosca, muerto
horas antes que él. Después de la guerra sus
restos fueron trasladados al Sacrario
Militare Italiano, en la basílica de S.
Antonio de Padua de Zaragoza. |
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Busto |
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Vittorino fue un hombre de su tiempo,
imbuido de la mística y de la estética
fascista, del “vivere pericolosamente” y del
sacrificar la vida entera al servicio del
Ideal.
Fue objeto de diversos homenajes, como la
Medalla de Oro al Valor concedida a título
póstumo e impuesta por Mussolini a su madre;
en su ciudad natal, Arezzo, se erigió un
busto suyo en el Parco della Rimembranza y
se colocó su nombre en la lápida de los
caídos del Liceo Petrarca, donde estudió.
Con posterioridad, el busto, obra del
escultor Mario Moschi, fue trasladado al
cementerio y ha quedado semidestruido en un
ataque vandálico. |
Una reciente iniciativa, fechada en
septiembre de 2008, ha propuesto al Ayuntamiento de
Arezzo la colocación de un panel informativo junto a
la lápida del Liceo que explique el contexto
histórico en que vivió y actuó el valiente aviador
aretino.
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