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La guerra civil en la
ficción
“Furtivos del 36”. Mariano
Aguayo. Otero Ediciones, S.L. Madrid, 2007.
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Furtivos del 36” |
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El polifacético artista
cordobés Mariano Aguayo construye esta
novela en torno a un pueblo, Villalba del
Río, a un personaje central, Andresillo el
Monjo, y a una época, la que transcurre
entre las elecciones de febrero de 1936 y
finales del verano del mismo año.
Villalba es un pueblo situado a orillas del
Guadalquivir y próximo a la sierra,
fácilmente identificable como Palma del Río
por los personajes que aparecen y los hechos
que se van sucediendo.
Andresillo el Monjo es un jornalero que
recurre a la caza furtiva para espantar el
hambre; no tiene mucha conciencia política y
procura no meterse |
en líos,pero también tiene la suerte
que le falta a su compañero de fatigas, Emilio el
Chirivitas. Básicamente es un superviviente.
Por la novela desfilan otros personajes que aman,
odian, sufren, mueren; personajes que nos muestran
el valor y el miedo, la dignidad, la crueldad, el
oportunismo.
La narración es ágil y se sigue con facilidad a
pesar de los saltos temporales. El lenguaje es
preciso en su difícil sencillez, sin artificios y
con un sabio empleo de palabras muy nuestras
–tabardillo, zampoñazo, balduendo, barzones- que si
bien algunas no están en el diccionario sí
permanecen en nuestro acervo y en nuestro recuerdo.
Una novela que se lee de un tirón y que sabe a poco.
“La mula”. Juan Eslava Galán. Ed. Planeta.
Barcelona, 2004.
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La Mula |
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La acción de esta novela
transcurre en el frente de Peñarroya entre
el verano de 1938 y el final de la guerra.
Juan Castro Pérez es un cabo acemilero de la
Tercera Bandera de F.E.T. de Canarias que
cierto día encuentra una mula perdida en
tierra de nadie y la recoge. A partir de ahí
se encariña con el animal y piensa en
llevársela con él al finalizar la guerra,
para lo cual no duda en falsear los partes
de ganado haciendo figurar a “Valentina”
como agregada de otra Unidad.
Castro siempre tiene excusas para
escaquearse del frente y bajar de cuando en
cuando a Pueblonuevo del Terrible. Allí
tiene una novia de guerra a la que engaña
respecto a su posición social. |
En realidad Castro es un mulero cuyo
padre ha permanecido fiel al amo de las tierras, lo
que le ha costado ser encarcelado en Jaén por los
republicanos. Inicialmente movilizado por el
Ejército Popular el protagonista se pasó al bando
contrario por el frente de Porcuna. Conducido a
Córdoba e ingresado en el refugio de la calle del
Buen Pastor logró encontrar los avales necesarios
para pasar de la categoría de “evadido” a la de
“presentado”.
Una vez más volvió a Córdoba en el curso de la
guerra. Con la excusa de comprar herraduras para las
mulas acompañó a su novia y a su desconfiada suegra.
Las invitó a comer en la freiduría “La Malagueña”,
que estaba y está en las Tendillas, y a ver una
película en el cine Palace, que ni estaba ni está en
los jardines de la Victoria. En el texto se dice que
fue el 17 de diciembre de 1938, posiblemente porque
fuese una fecha a recordar para Castro. En Córdoba
fue un sábado de lo más normal. El tiempo fue el
propio de la época, máxima de 13º y mínima de 5º;
cielo nuboso pero sin lluvia ni viento. La ciudad
había dejado atrás el terrible bombardeo del 8 de
diciembre que afectó al barrio del Maimón, y se
preparaba para el sorteo de la lotería de Navidad,
que ofrecía un premio gordo de cuatro millones de
pesetas. Las organizaciones falangistas se afanaban
en la preparación del Aguinaldo del Combatiente y
esa tarde D. Manuel Enríquez Barrios disertaría en
la Academia de Córdoba sobre “Problemas jurídicos
contemporáneos. Beligerancia y neutralidad”. La
prensa –Azul era ya el único diario que se publicaba
en la ciudad- se hacía eco de la fundación de la
O.N.C.E. (Organización Nacional de Ciegos Españoles)
y de la visita de unos inspectores del Servicio
Nacional de Turismo para tratar de la creación de un
parador de turismo y un Club de Campo en la finca La
Arruzafa (el proyecto tardó en concretarse unos
veinte años, algo bastante normal para los
estándares de nuestra ciudad). Se proyectaban
películas en el Gran Teatro, Duque de Rivas, Alkázar
y Góngora. El capítulo de sucesos narra las
habituales caídas, mordeduras de gatos y peleas de
vecindonas, pero también se hace eco de la nueva
modalidad delictiva, ya casi con carácter de
epidemia, consistente en robar bolsos de los bancos
de las iglesias mientras las señoras están absortas
en sus oraciones. En los anuncios por palabras
destaca uno sobre la pérdida de una mula castaña de
la finca Los Arenales, aunque no consta que el cabo
acemilero Juan Castro hubiese tenido participación
en el asunto.
De nuevo en el fregado, la única aspiración de
Castro es terminar la guerra indemne y regresar a su
casa con “Valentina”, con la esperanza de que el
señor marqués, en atención a sus sacrificios y a los
de su padre, le haga una pequeña reforma agraria
personalizada. Pero durante la feroz batalla de
Peñarroya-Valsequillo, en enero de 1939, Castro se
encuentra convertido en héroe a pesar suyo. En
Córdoba le hacen rodar una reconstrucción
propagandística de su hazaña con un equipo alemán
dirigido por Herr Kriegkartoffen, en una escena
verdaderamente berlanguiana. Marcha a Burgos para
ser condecorado personalmente por Franco y vive sus
momentos de gloria. Como héroe se le abren muchas
puertas, incluso se le abre el lecho de la altiva
señorita Pilarín, la inalcanzable hija de su amo.
Vuelto al frente llega con su Unidad a la provincia
de Jaén al finalizar la guerra. Parece que va a
conseguir su objetivo pero a última hora un
suboficial burócrata, que ha pasado toda la guerra
peleando fieramente tras una mesa de oficina,
descubre a “Valentina” y la da de alta en el
estadillo de ganado, con lo que se esfuma su sueño.
Finalmente, Juan Castro vuelve a su casa desclasado,
desconfiado de la generosidad del señor marqués,
utilizado por la señorita Pilarín, despreciado por
su novia y, lo peor de todo, sin su mula. ¿Realmente
es un vencedor de la guerra?
“La mula” es una novela magnífica, que se pretende
llevar a la pantalla por Michael Radford en un
accidentado rodaje que no ha aprovechado los
magníficos paisajes en los que se sitúa la acción,
lugares hoy con apariencia idílica pero donde
lucharon, sufrieron y murieron miles de hombres. |