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LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL EN
CÓRDOBA.
Ver listado completo de Víctimas
En cualquier trabajo sobre la guerra
civil española no puede faltar el estudio de las
víctimas. A casi 70 años del final del conflicto hay
mucho desconocimiento y mucha confusión. Se manejan las
cifras demasiado alegremente, quizás porque se piense
que nunca va a ser posible esclarecer totalmente el
tema. Sin embargo, creo que estamos obligados a hacer
todo lo posible para dar nombre a esas miles de personas
anónimas que murieron en una guerra terrible.
Al plantearme estudiar las víctimas de
la GCE en Córdoba me propuse incluir a todas las
víctimas de la guerra en Córdoba, independientemente del
bando a que pertenecieran, lugar de la muerte o
cualquier otra circunstancia. La única condición era que
su muerte estuviese documentada de alguna manera en
Córdoba. He diferenciado a las víctimas como “R”
(republicano) o “N” (nacional) , sin que ello conlleve
la adscripción de la víctima a ese bando, simplemente se
quiere expresar el bando que le dio muerte. Así, una
víctima “R” es republicana pero sólo porque la mataron
los nacionales, y viceversa. La “D” cataloga a los
“dudosos”. Veremos como personas con los mismos
apellidos, hermanos, figuran en bandos distintos, porque
uno de ellos fue fusilado por los nacionales en Córdoba
y el otro fue víctima de los bombardeos aéreos
republicanos sobre la ciudad.
En cuanto a la causa de la muerte
veremos que hay “fusilados”, que se corresponden con las
víctimas de la represión nacional en la ciudad, además
de un reducido grupo de personas muertas por “garrote
vil”. A las personas heridas en la represión republicana
en pueblos de la provincia que murieron en hospitales
cordobeses les asigno como causa de muerte “fusilado por
republicanos” o “muerto a hachazos”. Algunas de estas
personas murieron lejos de Córdoba pero su muerte se
registró en la ciudad. Hay víctimas de “bombardeo aéreo
republicano” sobre la capital y también sobre pueblos de
la provincia pero que murieron en Córdoba. Algunos
muertos por “bombardeo aéreo nacional” no lo fueron,
evidentemente, en Córdoba, sino en Valencia o Albacete,
pero su muerte se inscribió en la posguerra en el
Registro Civil de Córdoba y ahí quedaron documentados.
“Muerto en combate” hace referencia, sobre todo, a
combatientes del bando nacional que murieron en los
hospitales cordobeses. No he incluido a los muy
numerosos muertos por enfermedad, pero conservo sus
nombres por si algún familiar se interesase por ellos.
En algún caso hay alguna víctima “R” “muerto en
combate”, se trata de combatientes republicanos heridos
en acción de guerra y hechos prisioneros que murieron
posteriormente en Córdoba a resultas de las heridas. Aún
cuando es posible que muchos de los inscritos en el
Registro Civil como “desaparecido” o “declaración de
ausencia legal” muriesen los mantengo como desaparecidos
en tanto no se pueda demostrar su muerte. En ocasiones
tengo que mantener términos tan imprecisos como muerto
“en la guerra” y similares porque se trata de casos
bastante dudosos.
Los soldados marroquíes de los Grupos
de Fuerzas Regulares Indígenas plantean un problema a la
hora de listarlos por su nombre, muchas veces
desconocido o de transcripción dudosa. El Registro Civil
los solía anotar como “askari nº....” utilizando el
nº con que se les identificaba en el Ejército. He
preferido mantener esa denominación siempre que ha sido
posible. Otra dificultad ha sido la de las distintas
grafías utilizadas para los apellidos dependiendo de las
fuentes, por lo que a la hora de hacer una búsqueda
habrá que mirar en Jiménez pero también en Giménez, en
Varona y Barona, etc.
Para la confección del listado de
víctimas de la guerra civil en Córdoba he trabajado con
una base de datos en la que incluí, como punto de
partida, la lista de fusilados que publicó Francisco
Moreno Gómez en su obra “La guerra civil en Córdoba
1936-1939” (Ed. Alpuerto. Madrid, 1985). Tengo que
agradecer muy sinceramente a D. Juan Galán Ruiz de Adana
su preciosa ayuda para el diseño y mantenimiento de la
base, así como a D. Joaquín Montoro Prieto por su
paciencia al transcribir todos los nombres que figuran
en la obra de Francisco Moreno y a D. Luis de la Fuente
Román por la aportación de su testimonio y valiosos
recuerdos.
A partir de ahí se ha procedido a una
revisión exhaustiva de las siguientes fuentes:
- Libros de registro de
inhumaciones de los cementerios, que se conservan en
el Archivo Municipal de Córdoba. Los libros del
cementerio de S. Rafael son mucho más fiables,
mientras que en los del cementerio de la Salud hay
muchas omisiones posiblemente irrecuperables hoy día
al haberse perdido los cuadernos adicionales donde
se anotaban los “judiciales”. Francisco Moreno Gómez
me facilitó gentilmente las fotocopias que hizo en
su día de algunos de aquellos cuadernos, a los que
incluso ya entonces les faltaban hojas.
- Libros de defunciones del
Registro Civil de Córdoba. Existían dos juzgados, el
de la Izquierda y el de la Derecha, que poco antes
del final de la guerra pasaron a denominarse número
1 y número 2, respectivamente. Muchas víctimas no
fueron inscritas mientras que otras lo han sido
hasta tres veces. En otros casos una persona fue
registrada en dos ocasiones con nombres distintos,
lo que da lugar a confusiones. Abundan los errores
en las fechas de defunción y las víctimas son
difíciles de rastrear, de forma que hay varios casos
de personas inscritas en los años 80 por haber
pasado inadvertida una anotación previa en los 40.
- Archivo de la antigua Prisión
Provincial, que se conserva en el Centro
Penitenciario de Córdoba. A pesar de que faltan las
cajas correspondientes a septiembre de 1936 y
agosto-septiembre-octubre de 1938, así como
expedientes sueltos, se han obtenido los nombres de
unos 400 fusilados no identificados en las fuentes
anteriores. Con mucho es el archivo más fiable, los
funcionarios de Prisiones llevaban las anotaciones
de forma muy meticulosa, y los expedientes
penitenciarios ponen de manifiesto los errores
frecuentísimos del Registro Civil al fijar la fecha
de la muerte.
- El Archivo de la Diputación
Provincial conserva algunos de los libros de
registro de salida de enfermos y heridos del extinto
Hospital de Agudos, los cuales han proporcionado
alguna información puntual. Las órdenes del día de
la Plaza incluían noticias sobre la conducción de
cadáveres de combatientes nacionales a los
cementerios. De la prensa de la época se puede
obtener alguna información, en particular sobre
víctimas de los bombardeos aéreos y combatientes
nacionales caídos, pero también resultan muy útiles
las listas de detenidos que se publicaban hasta los
primeros meses de 1937 porque muchos de estos
detenidos acababan fusilados.
Al integrar en la base los datos
obtenidos en las fuentes antes citadas he observado una
serie de errores e inexactitudes en la lista de
fusilados que publicó Francisco Moreno Gómez, por lo que
considero necesario explicar por qué omito o modifico
algunos de aquellos nombres.
Moreno Gómez (en adelante MG) cita
como fusilado el 21-07-1936 (según libros de
cementerios) a Joaquín Dobas Costa, 40
años, de S. Sebastián de los Ballesteros. Pero en el
Registro del Hospital de Agudos aparece Joaquín
Doblas Costa como “FH” (fallecido por heridas),
por lo que no debe ser un fusilado. Enterrado en la
Salud el 21-07-1936.
En el Registro Civil (RC) consta Joaquín Doblas Costa,
40 años, natural y vecino de S. Sebastián de los
Ballesteros. Falleció en el Hospital de Agudos el
20-07-1936 a las 5.00 horas por complicaciones de una
herida (intervinieron los forenses y fue enterrado como
judicial en el cementerio de la Izquierda, es decir, el
de la Salud). Registrado en I-156-025 el 26-07-1936
(esta notación quiere decir juzgado de la Izquierda,
tomo 156, folio 25). No se puede descartar que este
hombre fuese uno de los dos heridos por el falangista
Juan José Camer Cuesta en S. Sebastián de los
Ballesteros antes de ser muerto, a su vez, por los
izquierdistas.
José López Palomar,
52 años, natural de Carcabuey, fusilado el 21-07-1936,
según MG (libros de cementerios). Efectivamente, en el
libro de la Salud aparece este individuo enterrado ese
día, pero procedente de la Cruz Roja.
Registro Civil: José López Palomar, 52 años, natural de
Carcabuey y domiciliado en Cañete de las Torres.
Falleció en el Hospital de la Cruz Roja el 20-07-1936 a
las 11.00 horas por un fuerte traumatismo (forenses y
enterrado en el cementerio de la Izquierda). Registrado
en I-156-026 el 26-07-1936. Sin más datos no se puede
asegurar que su muerte esté relacionada con la guerra.
Rafael López Lucena,
15 años, natural de Espejo, fusilado (cementerios) el
22-07-1936. Este individuo figura también en el Registro
del Hospital de Agudos como FH. Además, en el diario
La Voz del 25-07-1936, dice: “Como consecuencia de
un tiroteo en Espejo resultó herido de un balazo en el
vientre Rafael López Lucena, que fue traído a Córdoba e
ingresado en el Hospital de Agudos, donde se encuentra
encamado”. Esto no se hacía con un “rojo”. Enterrado en
la Salud el día 23. Registro Civil: Rafael López Lucena,
15 años, natural y vecino de Espejo, jornalero, soltero.
Falleció en el Hospital de Agudos el 21-07-1936 a las
21.00 horas por complicaciones de una herida (forenses y
enterrado en cementerio de la Izquierda). Registrado en
I-156-027 el 26-07-1936.
Rafael Muñoz Nadales
habría sido fusilado el 21-07-1936 según consta en RC.
Pero en su misma inscripción hay una nota marginal
fechada en marzo de 1953 en la que se ordena la
anulación de dicha inscripción de fallecimiento. ¿Quiere
esto decir que estaba vivo? Por las fechas parece ser
que el expediente de anulación tiene su origen en la
incorporación al servicio militar de su hijo.
José Martínez Porras,
35, figura como fusilado el 26-07-1936. También figura
un individuo FH con ese mismo nombre en el Registro del
Hospital de Agudos y en la relación de heridos en los
sucesos de Almodóvar (heridos por los frentepopulistas)
que publica La Voz del 25-07-1936. Enterrado en
la Salud el día 25.
Registro Civil: José Martínez Porras, 35 años, natural y
vecino de Almodóvar del Río. Falleció en el Hospital de
Agudos el 25-07-1936 a las 5.00 horas por fractura de
cráneo, posiblemente debida a un hachazo. Cementerio de
la Izquierda. Registrado en I-156-053 el 30-07-1936.
Muertos en el cortijo del Telégrafo:
MG cita tres fusilados en este lugar el 29-07-1937,
según libros de cementerios. Se trata de Alfonso
Cano Coca, Francisco Molina Cañete
y Juan López Rabadán. Sin embargo, en
la lista del RC incluye, además, a Francisco
Cañete Molina como fusilado en el mismo lugar
el 26 de julio. He consultado el libro del cementerio de
la Salud y en él figura Francisco Molina Cañete
enterrado el día 29 junto a los otros dos. También
aparece citado como ingresado el mismo día en el
cuaderno donde el capellán-administrador, D. Ángel
Onieva Molina, anotaba los judiciales ingresados. He
repasado los libros de defunciones de 1936 del RC y he
encontrado a Cano Coca, López Rabadán y Francisco Cañete
Molina (cuñado del anterior). Sin embargo, en dos
inscripciones casi consecutivas realizadas en la
posguerra aparecen Francisco Cañete Molina y
Francisco de Paula Cañete Molina, anotado por
MG como fusilado el 29 de julio. MG refunde ambas
fuentes y obtiene cuatro fusilados en el cortijo del
Telégrafo. Los apellidos cambiados no serían extraños en
un pueblo (Luque, en este caso) donde las familias están
muy entremezcladas. Pero estoy seguro que fueron tres, y
no cuatro, los muertos en el Telégrafo, porque en el
Archivo Municipal de Córdoba, signatura AMCO C2804, hay
un escrito según el cual el 28-07-1936 fueron
trasladados al cementerio de la Salud tres cadáveres
encontrados en el cortijo del Telégrafo, y el traslado
lo hizo algún servicio municipal tipo ambulancia, porque
el juez (todavía civil) se dirige al Ayuntamiento para
recabar datos sobre estos hechos. Por tanto, creo que
procede eliminar de la lista a Francisco Molina Cañete y
a Francisco de Paula Cañete Molina por ser un error en
RC a la hora de inscribir a Francisco Cañete
Molina. El error se pone de manifiesto cuando
se ve que en las tres inscripciones figura el mismo
nombre de la esposa, María López Rabadán. Queda por
señalar que estas tres víctimas no fueron fusiladas,
sino tiroteadas por una patrulla que se presentó a la
que despertaron sospechas, según me informó en su día
Isidoro Sánchez Baena, de Luque. Son víctimas de la
guerra y las incluiré como tales, pero no fueron
fusilados.
En el libro registro del cementerio de
la Salud aparecen en las primeras semanas de la guerra
una serie de nombres con la calificación de “judicial”,
pero no todos ellos eran fusilados. Ciertamente ese
término se aplica a muertes en las que intervinieron los
forenses, pero al confrontar esos nombres con sus
respectivas inscripciones en el Registro Civil e incluso
con las informaciones de la prensa se aprecia que
algunos fueron víctima de enfermedad, accidente o
suicidio. Por estos motivos he suprimido los nombres de
Juan Martínez Milán, José
Madero Morales, Antonio Cobos Serrano,
Consuelo Repiso Seoane, Niceto Alcalá Cobos,
Antonio Amarillo Armenteros y Nicolás Oñoro Mínguez.
Una serie de personas que figuran como
fusiladas en la obra de Moreno Gómez no lo fueron, sino
que murieron como resultado de los bombardeos aéreos
republicanos sobre la ciudad. En este caso tenemos a.
Juan Montero Lázaro, Manuel
Camacho Parejo, Rafaela Gálvez Cañero,
José Trujillo Villalba, Dolores Ávila
Romero, Andrés Cansino Caballero, José
Padilla Gálvez, Luis Casares Medina,
Concepción Raigón Gutiérrez, Manuel
Guillén Parrado, Antonio Ríos Aguilar y Mariano Infante Millán.
Francisco Morales Valverde:
de 42 años, natural de Montilla. Según MG fusilado el
19-08-1936. No aparece en los libros de cementerios ni
figura como detenido en la prensa. El hijo de este señor
me dijo que su padre no fue fusilado, pero advertido de
que iban a detenerle huyó a zona republicana a través de
la sierra. Tuvieron noticias suyas por una carta llegada
por mediación de la Cruz Roja. Se encontraba en Madrid y
se había alistado en el Cuerpo de Carabineros;
posteriormente le perdieron el rastro, incluso alguien
que volvió de la guerra les dijo que había sido visto
durante la batalla del Ebro. He indagado en el Archivo
de Salamanca y he encontrado que, efectivamente, se
alistó en los Carabineros (Gaceta de la República nº 41
de 10-02-1937, p. 746). Ascendió a cabo por méritos de
guerra estando destinado en la 3ª B.M. (Gaceta de la
República nº 175 de 24-06-1937, p. 1353). Aparece, por
última vez, en el Boletín Oficial del Instituto de
Carabineros nº 24 de 28-10-1937, cuando fue ascendido a
sargento con antigüedad de 28-07-1937, fecha en que
murió en campaña. En esa fecha estaba recién terminada
la batalla de Brunete, donde la 3ª B.M., integrada en la
34ª División del XVIII C.E. combatió duramente; parece
ser que el día 28 ocupaba posiciones sobre la carretera
de Las Rozas a El Escorial, km 12. En RC de Córdoba está
inscrita su declaración de ausencia legal, no de muerte,
en D-182-281.
Hay otras personas que figuran
registradas en RC como desaparecidas en los primeros
momentos de la guerra. Teniendo en cuenta que en esos
días fueron muchos los que consiguieron evadirse de
Córdoba, como el anteriormente citado Morales Valverde,
considero que sin tener otros datos no pueden
contabilizarse como fusilados. En este caso incluyo a
Juan Maestre García (D-173-238),
José González Almagro (D-175-368),
Juan Alcón Alcón (D-168-181),
Juan Utrera Cámara (D-170-145), Juan
Antonio Rodríguez Fernández (D-169-314) y
Pedro Moreno Cebrián.
Un caso especial es el de
Vicente Lombardía Pérez (D-169-200), fusilado
el 16 de octubre de 1936 según MG. En realidad, su
inscripción registra una declaración legal de
fallecimiento que debió tener lugar después del 16 de
octubre. Según su expediente penitenciario fue conducido
en esa fecha a Alcañices (Zamora) a disposición del
gobernador militar de aquella provincia, sin que sepamos
que le ocurrió después.
Juan de Dios Pérez Sánchez,
18 años, natural de Pedro Abad (Córdoba), comerciante.
Según MG, pág. 742 y citando datos del Registro Civil,
fusilado el 29-12-1936. Sin embargo, repasando el libro
de entierros del cementerio de S. Rafael encuentro a
Juan de Dios Pérez Sánchez, requeté de Córdoba,
enterrado el 30-12-1936 en la fosa de S. Marcial,
reservada para combatientes nacionales. En el Registro
Civil consta como fallecido en el Hospital Militar.
Antonio Cruz López:
según la prensa era un miembro de las Milicias
Nacionales de Sevilla y fue fusilado en el cuartel de
Artillería ante la fuerza formada por intentar pasarse
al enemigo durante la batalla de Lopera-Porcuna. Estamos
ante un delito típicamente militar, que no podemos
cargar a la cuenta de la represión aún cuando el
fusilado fuese un frentepopulista camuflado.
Juan Manuel Vinos Marichica,
a quien MG da como fusilado en septiembre de 1936 según
datos del Registro Civil. En realidad, lo que consta en
RC D164-344 es que este hombre, de 32 años, natural de
Córdoba, empleado, desapareció del pueblo de su
residencia, Hinojosa del Duque, en septiembre de 1936.
En esas fechas Hinojosa estaba en manos republicanas, lo
que unido al hecho de que en la lápida de la tumba de
Vinos Marichica en el cementerio de la Salud figura
septiembre de 1936 como fecha de la muerte me hace
pensar que fue muerto por republicanos. Sus restos
fueron trasladados a Córdoba después de la guerra y
sepultados en el cementerio de la Salud el 18 de octubre
de 1939.
Manuel Rodríguez Reyes:
29, años, lechero, de Alcolea, muerto el 25-07-1936
(cementerios) o el 24-07-1936 en RC, donde figura como
arriero de profesión. Efectivamente, estos datos los he
comprobado; es más, D. Ángel Onieva, capellán y
administrador del cementerio de la Salud, lo anota en el
cuaderno de judiciales como “arriero de leche”, lo que
unifica los dos oficios que le atribuye MG. En RC está
inscrito en D-158-060 (fecha de inscripción 29-07-1936)
como muerto “en las inmediaciones del puente de Alcolea
por heridas de arma de fuego”. Si bien el término
“heridas de arma de fuego” se aplica a los fusilados al
igual que otros del tipo “muerto a consecuencia de los
actuales sucesos” no se refiere exclusivamente a los
fusilados. Bien es cierto que aplicado a un pobre
lechero nos hace pensar en un “paseo” nocturno, pero en
la Sesión de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de
fecha 17-08-1936 se concede sepultura gratuita, entre
otros, a Manuel Rodríguez Reyes. Los demás beneficiarios
son militares o miembros de las milicias nacionales
muertos en acción de guerra, ¿por qué se le iba a
conceder a un arriero “rojo”? Es más, repasando el libro
de la Salud lo encuentro sepultado en el cuadro de S.
Nicolás, en la tumba contigua a la de José Martínez
Porras, víctima de los frentepopulistas de Almodóvar,
cuando hubiera sido de esperar que fuese inhumado en la
fosa común. Otro indicio importante: en Guión
de 28-07-1936, y bajo el título “Varias notas de la
Alcaldía” dice: “Los conductores de leche. Se pone
en conocimiento de todos los encargados de conducir
leche para el abastecimiento de la capital, que procedan
de fincas enclavadas en la Sierra y que tengan que
transitar por la carretera de Villaviciosa, que deberán
reunirse diariamente a las cinco de la mañana, en el
sitio denominado Lagar de la Cruz, al objeto de que sean
protegidos por la fuerza armada que determine la
Superioridad, de cualquier posible coacción. Haciendo
saber que siendo el producto de que se trata
indispensable para enfermos y heridos, será castigado
con las más severas penas todo aquel que dificulte la
llegada a su destino en las más perfectas condiciones,
quien ejerciendo cualquier género de coacción o
abandonando el servicio”. Es posible que
haya que cargar esta muerte a frentepopulistas
partidarios de la huelga general revolucionaria.
Francisco Ariza Luque,
natural de Baena, 40 años, soltero. Según RC (I-156-288)
falleció por heridas de arma de fuego el 14-09-1936 pero
en el Hospital de Agudos, lo que suscita serias dudas de
que sea un fusilado. Enterrado en la Salud.
Antonio Hurtado Chamizo
y Antonio Hurtado de Rojas son
una misma persona llamada Antonio Hurtado de
Rojas Chamizo, según consta en nota marginal en
su inscripción en RC (D-170-165).
Otro caso análogo es el de
Alejandro Ángel Abad Montes y Ángel
Abad Morales, en cuyas inscripciones en RC
aparecen los mismos nombres para la esposa e hijos. Se
ha comprobado en el padrón de 1935 que quien habitaba en
Conde de los Arenales nº 6 era Ángel Abad
Morales.
Soy consciente de que el listado que
se presenta contendrá errores y omisiones, por lo que
pido disculpas anticipadamente. El trabajo de búsqueda y
depuración de datos continúa, y agradeceré cualquier
información, indicación o rectificación que se me quiera
hacer siempre que esté debidamente justificada o
documentada.
Finalmente sólo me queda expresar mi
agradecimiento a las personas que no he mencionado hasta
ahora pero que han prestado una ayuda importantísima
para la elaboración de la base de datos: personal del
Archivo Municipal, del Archivo Histórico de la
Diputación Provincial y del Registro Civil de Córdoba,
así como a la Sra. Directora General de Instituciones
Penitenciarias, directora y personal del Centro
Penitenciario de Córdoba. |